viernes, 14 de diciembre de 2007

Tus Ojos


La oscuridad de la noche,
esa que se produce
cuando tus párpados caen rendidos
por el agotamiento de amar,
trae la angustia de tu ausencia.

A veces, la misma angustia
que nace en las entrañas
recorre el ser indefenso,
acaba encontrando los labios
y emerge el lamento.

Hay lunas que siguen brillando
cada noche, a pesar de las guerras
y la antropofagia xenófoba,
y estrellas que no pueden calmar
la acritud de su llanto.

Y mientras el olvido, de asueto,
ignorante sigue perdido,
de asueto que llega a vacación,
de vacación que suena a holganza,
de holganza que es ya retiro.

Las muertes y la deforestación,
el fanatismo religioso, la historia,
y uno solo de tus besos en mi sien.
El huracán que arrasa la civilización
y yo desnudo ante él oyendo tu voz.

He oído hablar de la hambruna
y el raquitismo desmesurado,
he encontrado cristalizadas
lágrimas de vejez
y estaba muriendo en un verso
que no te acababa de herir.

Mañana el sol no alumbrará un día entero,
ni se esconderá del todo.
Mañana habrá droga en las palabras,
bendición en las mentiras
y tu canción será ensordecedora.

A veces el árbol cae por propia voluntad,
a veces no importa
y otras provoca algún gesto.
Puede que me sorprenda
y asuste su estruendo,
puede que no se oiga en mi cielo
porque tendré un encierro,
en tus ojos, eterno.

lunes, 10 de diciembre de 2007

MARK TWAIN


Mark Twain, el escritor estadounidense nacido en 1835 y autor de obras tan señaladas como Tom Sawyer y Huckleberry Finn, era un hombre extraordinariamente despistado. En una ocasión se encontraba viajando en tren cuando el revisor se acercó a él y le pidió el billete. Twain se miró en los bolsillos, en la cartera, dentro del libro que estaba leyendo… por todas partes, y nada; el billete no aparecía. Entretanto el revisor, que le había reconocido, le dijo:
- Ya sé quién es usted, el autor de Tom Sawyer… No se moleste en buscar el billete, estoy convencido de que lo habrá extraviado.
- No, si no es por usted por quien lo busco… es que necesito encontrarlo para saber dónde me bajo, porque no recuerdo dónde voy.

Es lo que tienen los genios.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Besos de Girasol

Imagina por un momento
nuestros besos solariegos
como pipas de girasol.

Rescata el recuerdo entonces
de mis labios pretensiosos
en el portal de tu casa.

Tu continuo penduleo
de tortícolis en cierne
con media sonrisa cruel.

Imagínate, si puedes,
las cáscaras de los ósculos
lanzándose al vacío
y yo tragando su fruto
ensalinado y menudo.

Mis pies semienterrados
en las cortezas curtidas
mientras un millón de hormigas
se desalienta en su afán.

El viento del tiempo llega
y arrastra las túnicas grises
de lo que fueron un día
lágrimas de la boca.

El barrendero se acerca
refunfuñando entre dientes:
¡qué poca vergüenza tienen!
y se las lleva también.

Pasó el tiempo. Demasiado,
mientras yo caigo en la cuenta
de que en la semillería
las pipas siempre estuvieron
en aquella estantería
de los frutos secos.

viernes, 23 de noviembre de 2007

ATENCION: POETA BUSCA ESTILO PROPIO.



Por expresa petición de un amigo, os dejo este artículo que escribí para el portal de literatura www.literatúrate.com

ATENCION: POETA BUSCA ESTILO PROPIO
He estado vagando por las calles de una ciudad. He pasado toda la noche caminando por rincones inhóspitos, oscuros, pericolosos, que diría mi amigo Giovanni. Todo en ella es prodigioso, sugestivo, perturbador y extraordinario.
Entré, decía, casi sin darme cuenta por indicaciones de un extraño en una calle con olor a azahar y besos, a música. La calle, creo recordar, Bécquer. Pronto percibí, no sin asombro, que allí todos tenían los ojos azules. Para unos resultaba algo genético y para otros solo eran burdas lentillas que apenas si engañaban a inocentes doncellas en edades tempranas. Me aburrí pronto de oír liras entonadas a los balcones. Me fui tarareando y proseguí mi camino.
Crucé por una plaza. Debía ser, por su magnitud, la Plaza Real. Alcé la mirada y vi entonces un rotulo brillante que decía: Plaza de Pablo Neruda. Recorrí su espacio con entusiasmo. Sus gentes vestían con elegancia y finura. Paseaban con garbo y miraban seguros. Me acerqué a una señora bella con intenciones de cortejo. Se dio la vuelta y vi que tenía un esparadrapo cerrando su boca y la sentí como ausente. Todos estaban obligadamente mudos y raramente ausentes. Marché triste pero más alto.
Vencido por el sueño, busqué hospedaje y entré en el Hotel Jorge Luís Borges. El recepcionista hablaba en un idioma desconocido por mí. Y cuando acerté a entenderlo me creó una duda existencial tan enorme que salí corriendo. Y pensar que sólo quería una cama para soñar.
Seguí mi camino a ninguna parte atravesando calles y barrios enteros: la calle Miguel Hernández, menuda revuelta había formada mientras se oía un leve llanto asomando desde una ventana; el Barrio de Lorca, en el que había una juerga flamenca impresionante, gitanos por bulerías, martinetes, soleares, algo incomparable hasta que se formó una reyerta y las navajas brillaron ensangrentadas a la luz de la Luna; El pasaje de José Hierro, en el que pude disfrutar de un café fabuloso con música de Nueva York; El parque de Benedetti, en dónde los mendigos eran respetados y los árboles cuentan secretos… Y así estuve vagando por innumerables calles, plazas, puentes…, como digo, toda la noche.
Al final, llegué casi sin darme cuenta y con un gran dolor de cabeza a una calle vacía, sin nombre, sin casas, sin gente, sin música ni olores, sin armas. Agarré un palo de fregona abandonado y un trozo de papel. Con ayuda de unos fósforos tizné un mendrugo de madera y escribí en el papel mi nombre. Clavé el humilde cartel a la entrada de la calle, eché un cartón en el suelo y me tumbé a esperar el amanecer soñando con hacerme un día una casita allí mismo y vivir en mi calle, solo, para siempre.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Estaba dispuesto..

Estaba dispuesto
a tirar la puerta abajo,
arrancarte las ropas
y sudarte.

Abrí, no sin violencia,
la portezuela del bloque.
Saludando a los cíclopes de madera
que chismorrean de tu sexo
subí los peldaños
de tres en tres y medio.

Coordinando perfectamente
pies y manos
me deshice del cinturón
y empecé desabrochando
la camisa de los domingos
dejando al desnudo mi desierto del alma.

Estaba apunto de embestir
contra la puerta.
Empezaba a despedir el calzado,
italiano, por cierto,
cuando te oí tras del postigo
jadeando, sin aire,
explotando aes desmesuradas
contra vírgenes y dioses.
Pensé que te dolía el mundo
o que intuías mi arribada.

Aplacado por los gritos
me dispuse a tocar el timbre
y antes de señalarlo
gritaste un nombre de hombre
que no parecía el mío

Me alejé de puntillas
atrincherándose el cuello,
el cinturón en el hombro,
la camisa de sombrero,
los zapatos en la mano,
italianos, por cierto.

domingo, 11 de noviembre de 2007

LOS HIJOS DEL LAISSEZ FAIRE


Ahí están, ya vienen.
Son los hijos del laissez faire.
Fuego verde en los dedos,
y prendida en los puños
cuellos de gallina
cacareando apariencias.
Nada en los ojos,
rumbo perdido.
Tiros a diestro y siniestro
como un recluta novato
que se ha quedado ciego
en mitad de la batalla.
Los nietos del carpe diem
tienen tanto miedo
que ya no piden auxilio.
Todo mal entendido,
todo mal enseñado.
Demasiados caminos
para dos pies cada uno.
Manos veloces que usurean
a las palabras pensadas.
Gritos.
Ahí están, ya han llegado
y no saben qué decir
ni a qué han venido.

sábado, 27 de octubre de 2007

ASÍ, COMO SI NADA.

Entraste en el café de la esquina,
así, como si nada,
como si de verdad no portases
esa belleza insultante
que intimida sin reparos
a la naturaleza
y amedrenta a los ojos

Le hablaste al camarero
con sencillez abusiva
-un café solo, por favor-,
como si no le estuvieses saetando
con tu dulce voz
y su vida no fuese a romperse
a partir de ese momento,
y hasta te atreviste
a darle las gracias.

También así, como si nada,
acercaste tu labio de nube encorsetada
al borde de la taza
bebiéndote de un sorbo lento y delicado
los suspiros de la grada.

Te pusiste las gafas antes de mirarme,
agarraste el diario,
que levitaba en tus manos,
y me sonreíste irresponsablemente
como quién sonríe a quién le cede el paso.
Y yo ya te estaba dando el alma.

Te levantaste
sembrando la sospecha de que te irías,
llevándote contigo tu belleza irreparable,
dejando entre nosotros
el silencio hipnótico
que sucede a un alto el fuego
y dejándonos a todos ciegos
para todo lo existente.

Saliste por la puerta
Regalándonos los cimientos de tu espalda,
sin mirar a ningún sitio,
así, como si nada.

lunes, 22 de octubre de 2007

LITERATURATE.COM

Como ya os había comentado, me encuentro colaborando con otros espacios. Entre ellos www.literaturate.com Pues bien, me han concedido una columna para hablar de poesía. Ya podéis leer mi primer artículo Atención: poeta busca estilo propio pinchando en :

http://www.literaturate.com/category/columnas-de-nuestros-autores/poeta-a-la-deriva/

Un saludo

Jesús Domínguez

jueves, 18 de octubre de 2007

BREVE AUSENCIA

Queridos amigos,

Es posible que la frecuencia con la que vengo actualizando el blog se vea reducida durante los próximos días. Al menos, en lo que se refiere a los poemas de creación propia.
En estos momentos me encuentro sumido en varios proyectos. Estoy escribiendo para varias revistas literarias y colaborando con un nuevo espacio de literatura llamado: literaturate.com (ver links). Así mismo, trabajo en la crianza de una nueva obra. Por todo ello, espero comprendáis mis próximas ausencias.

Aún así, intentaré que tengáis algo nuevo todas las semanas.

Os he dejado, mi último poema, No vengas a verme. Espero que os guste.

Un fuerte abrazo.

Jesús Domínguez

No vengas a verme



No vengas a verme
cuando estamos tan cerca,
cuando todo es vida, luz, agua.
No vengas a verme cuando estoy ebrio
y tengo ganas de verte
a través de la ventana
de mi fluida mentira.
No vengas.
No vengas a verme cuando te llamo,
y cuando te estoy esperando
no vengas a verme.
No vengas a verme cuando te necesito
como el plumero al polvo
como el gusano al cuento.
Cuando soy la planta de la maceta
de la puerta de tu bloque
de la noche aquella que tú no estabas
no vengas a verme.

No vengas a verme hoy
que te quiero tanto.

No vengas porque te mandan,
ni por usanza,
ni por salvarme.
No vengas a verme por la palabra.
Por el calibre de verte conmigo
no vengas.
No vengas a verme porque supongas
ni por saber más de lo que sabes
del otro lado de mi sombra
y del vuelo que hace todo
aquí dentro,
y de la angustia.
No vengas.

Ven a verme cuando me haya muerto,
cuando te quede el recuerdo falso
de este amor prohibido
y te espere la noche
impar y callada.
Ven a verme entonces,
cuando yo ya no pueda estropearlo todo.

lunes, 15 de octubre de 2007

jueves, 11 de octubre de 2007

UNA VIDA MÁS

Hace algunos días que quería compartir con vosotros otro tema diferente en mi poesía. Necesitaba descansar un poco del desnudo romance que sosteníamos y tenía ganas de protestar un poco. Espero que os guste.

Una vida más

¿Quieres que te enseñe
el planeta dónde vivimos?
Ven, verás, siéntate conmigo.

Encenderé la televisión.
Están emitiendo un anuncio,
denuncia el hambre del mundo.
Le doy el mando a papá.
Contaré los segundos
que tarda en cambiar de canal.
Uno.

martes, 9 de octubre de 2007

CALDERÓN DE LA BARCA



Hoy quiero contaros una anécdota preciosa que distingue perfectamente lo que significa querer ser poeta y ser poeta. Éste era poeta porque su madre así lo parió. Si no, lean:

Cuando Pedro Calderón de la Barca –genial dramaturgo del Siglo de Oro español, autor de La vida es sueño- estaba ya avanzado en años, tenía la obligación de ir todas las mañanas a decir misa a la iglesia de San Salvador. Debido a su lento caminar, solía llegar siempre tarde… y el sacristán, que era un hombre bastante propenso a refunfuñar, le reñía constantemente.
Uno de aquellos días Calderón llegó especialmente tarde, y el sacristán la emprendió con él: que si los fieles ya llevaban mucho rato esperando, que esos abusos no podían tolerarse, que si andaba despacio tenía que levantarse más temprano…
Don Pedro no contestó y comenzó a vestirse para la Eucaristía. Al ponerse el alba, que estaba ya muy usada, se hizo un rasgón y el poeta exclamó sonriendo:
- ¡Hombre, ¡cómo me dices que vengo tarde… si vengo a romper el alba!

Lo dicho, un poeta.

sábado, 6 de octubre de 2007

EL POLVO DEL MOBILIARIO

El polvo del mobiliario
Por debajo de mi casa
pasa el metropolitano,
y rompe el sueño diario,
como un despertador titánico,
Se estremecen
los cimientos de este vientre
que engendró nuestro pasado.

Pero hoy es diferente,
cuando subas al vagón
ya no habrá ningún regreso, te habrás ido.

Aquí estoy viendo las pieles
que dejaste en el armario,
disfrazando los muebles
de pájaros nacarados.
Incapaz
de sacudirme tu efigie,
incrustada en el retrato
que abrocha la pared,

el cuerpo se me desliza
en el triste despeñadero
de una triste silla,
como una impecable esfera
por una repisa que cuelga
deprimida.

El viento aprovecha tu huida
de puertas ya expertas por redundancia,
como un carril despejado
por las lúcidas ambulancias.

Y me abriga la pesadumbre
húmeda, lúgubre,

y tu metropolitano
me parece un coche fúnebre.


La memoria me regala besos ya caducados
e imagino que pululan
en un rayito de luz
que apuñala la persiana
y acaricia la cortina
como caña de bambú
transparente e intangible
que llega hasta la cocina.

Así salto por tus recuerdos
como famélica y desahuciada
taquicárdica perdiz perdida,
que atraviesa el amarillo
árido campo de minas.

Pero no salgo a buscarte
ni fotos,
ni luz,
ni guerra.

Pero no salgo a buscarte,
¡maldita sea!

Y me quedo en mi nostalgia pretendida
de poeta apesadumbrado
con la mirada perdida.
-Pasa el metropolitano-
Y yo me quedo sentado
viendo como se agita
el polvo del mobiliario.

viernes, 5 de octubre de 2007

MUCHAS GRACIAS

Muchas gracias

Debido a la inesperada aceptación que está recibiendo el blog me veo obligado a tomar una salida, bajar un segundo del tren que lo lleva y dedicaros un sincero agradecimiento.

Sí, gracias a todos los que me habéis dedicado un segundo de vuestro tiempo.

Gracias a los que os habéis preocupado por dejarme un comentario. Cada pequeña letra de ellos a supuesto un monumento en alguna calle o plaza en el país de mi poesía.

Gracias a los que me estáis siguiendo con asiduidad, y a cada una de esas casi ochocientas visitas que aparecen ya en el contador a pesar de estos cortísimos 3 meses y nada que llevo ofreciéndome a vosotros.

Gracias, como siempre, a quién me empujó a parir este blog. Él lo sabe.

Gracias a quien inspira mis versos. Ella lo sabe.

GRACIAS... A TODOS
(Vaya, me parece que me he puesto un poco Almodóvar, ¿no?)

Bueno, ahora quisiera alumbrar la fuerza necesaria para responder a tanto entusiasmo y asumir la responsabilidad de estar a la altura de brindaros lo mejor de mi poesía.

Un abrazo emocionado a todos y, perdón por insistir, pero GRACIAS.

Jesús Domínguez.

martes, 2 de octubre de 2007

Ahora va a resultar...


Ahora nos parece que no estuviste acá.
A mi porque no quiero acordarme
y a ti porque te olvidaste.

Ahora ya no sabes ni pronunciarme.
Pero no es cierto,
sólo que pasó el aire

Ahora nos parece, más a ti que a mí,
que no nos hemos muerto de amor
el uno por el otro,
muchas veces.

Y cuando tu nombre y el mío
surgen en la misma oración,
en otra boca, claro,
parecen los recuerdos hormigas asustadas
por la presencia humana.

Ahora, ahora va a resultar que no hubo nada,
que la cicatriz del labio
no es de tu mordida
y el jersey que llevas puesto
no es de mi bolsillo.

Ahora ya no te gustan los hombres con gafas,
Ni Roma, ni los Beatles,
ni el otoño.

Ahora va a resultar que eres otra
Y que yo era una nube en tu cielo,
según dices,
Ahora resulta que yo era una catarata en tu ojo.

Y yo no lo entiendo.
Ahora llueve, amanece y ruge el mar
como siempre lo ha hecho.
La luna es de plata y bla, bla
y pitos y flautas…
Pero eso no quita
que nos hayamos querido…
desesperadamente.

MARIO BENEDETTI

Pensé en poneros unos versos de Benedetti, pero entonces, encontré este video.

jueves, 27 de septiembre de 2007

POR LO RECIENTE DE TI




Apenas sostenido por lo reciente de ti,
sumido en la distancia imperturbable de tu adiós,
me asomo y casi pierdo el equilibrio
de todo lo que es ya renuncia y lejanía

Tal vez hemos quemado demasiado las hojas
en las que un día escribimos las promesas.
Tal vez era verdad lo de las tardes tan rojas
que ardían y teñían el cielo de negro.

Quisiera dar un paso de menos hacia el día
en que te diste cuenta y callaste,
en el que ojeaste y se te empañó la vida
y entonces resignarme y sin duda abandonarte

Dejarte sola allí mismo para siempre,
después de nada y antes de todo lo nuestro,
sola para siempre sin mi nombre y sin mi olvido
y yo queriendo entonces encontrarte de nuevo.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Honoré de Balzac


El genial naturalista alemán del siglo XIX, Von Humboldt, sentía una profunda fascinación por el fenómeno de la locura, de modo que en una ocasión en que viajaba a París le rogó a su amigo el doctor Blanche, que era psiquiatra, que le organizara una cena con un loco.
El médico aceptó encantado y, cuando llegó el momento de la reunión avisó a su invitado:
- Comerá también con nosotros un invitado muy especial.

Comenzó la cena. Aparte de Blanche y Von Humboldt había otros dos comensales. Uno de ellos era un caballero impecablemente vestido con traje negro y corbata blanca. De mediana edad, era extremadamente silencioso, comía con mucha educación y hacía ademán de brindar cada vez que se llevaba la copa a los labios. El otro tenía un aspecto desaliñado, iba mal peinado y no hacía más que hablar, contando un sinfín de anécdotas mientras se llevaba atropelladamente la comida a la boca.
En un momento en que Blanche y Von Humboldt se habían levantado de la mesa, el naturalista francés le comentó al psiquiatra que estaba fascinado con el comportamiento anormal de aquel loco que hablaba tanto e inventaba tantas historias inverosímiles.
- ¡Pero hombre de Dios, qué dice usted! Ese señor es el famoso escritor Honoré de Balzac; el loco es el otro, el que no habla.

Entre las anécdotas que contó en aquella cena el autor de La comedia humana se encontraba la siguiente:
En una ocasión, un escritor aficionado se acercó a Balzac para pedirle que le ayudara a encontrar un título apropiado para su último libro.
- Veamos, ¿hay algún tambor en su obra?
- Pues… no – contestó, extrañado, el aspirante a escritor-.
- ¿Y trompetas?
- Tampoco.
- Pues no sé qué dificultad tiene usted, porque el asunto está muy claro. El libro debe titularse Sin tambores ni trompetas.

¡Quién pudiera tomarse un cafelito con el señor Balzac!

domingo, 16 de septiembre de 2007

PERSIGUIENDO UNA PELUSA (poema guasón)

Persiguiendo una pelusa
cómplice de la brisa
descubrí bajo la cama
que se estaba dando misa.

Se destapó ante mi vista
un cementerio de besos,
dispuesto como una viña
contemplada desde el cielo.

Y fui leyendo epitafios
minúsculos como insectos
de versos satirizados
pero sangrantes y ciertos:

“Despreciado un Viernes Santo.
Ni Cristo fue respetado,
ni los rezos y clemencias
ante el mecerse de un palio”

“Suicidado varias veces
y ninguna rematado.
Decidido a darme muerte,
me hizo el trabajo un sicario”

“De tanto aguardar a verte
me salieron telarañas
Y un sindicato de arañas
me mató por mal gerente”

Escarbando entre pirámides
de lágrimas embarradas
fui exhumando cadáveres.
¡perdón por esta guarrada!

Después de tres exorcismos
y varias operaciones
resucité algunos besos
que no me dejaste darte.

Y aquí estamos todos juntos
en la puerta de tu casa
pa´cagarme en tus difuntos
besos de mala gana.

Que Dios los tenga en su gloria,
RIP, amén y lo que quieras
pero a ver quien quiere estos besos
con la peste a muerto que llevan.

Son tus besos, ven por ellos,
incinéralos en tu hoguera
que la voz de sus espectros
me tienen la noche en vela.

Venga llantos y lamentos
y vueltas a la cabeza
y ya me ha dicho una médium
que o te beso o que me muera.

Dame un beso ¡por tu madre!
por tu madre no, que es “mu” fea
Si no es por querer besarte,
¿pero es que no te dan pena?

Dame un beso y que descansen
esas ánimas errantes.
Piensa que con tu beso
de mi también te deshaces.

Me dio un beso de mañana,
pero que beso me dio,
mejor de lo que soñaba
mi loca imaginación.

¡Ay! Qué divino desayuno
para este poeta tan fresco,
¡lo que tiene que inventarse uno
para que le den un beso!

miércoles, 12 de septiembre de 2007

UNA GRAN NOTICIA




Esta mañana he recibido una carta. El remitente: Ayuntamiento de Reinosa (Cantabria). Dice así:

Reinosa, 04-09-2007

Estimado señor:


Me complace comunicarle que reunido en Reinosa, con fecha de 1 de septiembre, el Jurado Calificador del Premio Nacional de Poesía de las XLIII JUSTAS LITERARIAS, organizadas por esta Casa de Cultura y patrocinadas por el Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, se acordó conceder a D. Jesús Mª Domínguez González la Mención de Honor por la obra titulada “El Polvo del Mobiliario”.

Con este motivo le envío mi más cordial felicitación, adjuntando una copia del acta del fallo emitido por el jurado.



¡Impresionante!

Como podréis imaginar la sonrisa de tonto que se me ha quedado es para hacerme una foto y arruinar mi carrera. Tendréis el placer de verla porque intuyo que me durará varios días.

En serio, es un reconocimiento precioso y una inyección de motivación brutal. Quería compartirlo con todos vosotros porque sé que os alegraréis por mí.

Me gustaría añadir una anécdota para la reflexión:

Cuando Joaquín Sabina, después de muchos años de carrera recibió su primera nominación a los premios Grammy´s, dijo:

“Hasta ahora creía que pasaba de los Grammy´s pero cuando me llamaron para comunicarme que estaba nominado, me dí cuenta que habían sido los Grammy´s los que habían pasado de mí”

Muchas Gracias a todos.

Jesús.

martes, 11 de septiembre de 2007

Calle de Villanueva

Me gustas cuando eres andaluza.
La blancura de tus montes habitados
deja a un lado ese ejército
de menudos retorcidos
que envenenan de locura
el calor de mis latidos.
Y entre tanto y tanto anhelo...
¡ay, tus vinos!

Me gustas cuando eres sombra
Una alfombra de adoquines centenarios
me conduce por tus sueños,
por la luz de tus tejados,
por la fuerza de tus casas,
por la estirpe del pasado,
por el secreto que guardas
a lo largo de tus años.

Me gustas cuando eres altanera
y colonizan tus aceras con la gloria
de largas noches de estío
ovillando tu memoria
como un bocoy de hilo,
y entre tanta y tanta historia...
¡ay, tus vinos!

Me gustas cuando eres silenciosa.
Tienes puertas de mutismos y afonías
que se abren desde siglos,
hay tabernas que tus guerras
las inundaron de... ¡ay, tus vinos!
y Santiago es tu paseo
y Dolores tu capricho.

Me gustas cuando eres madrugada,
cuando el trasiego del día
te convierte en almohada,
cuando ves robar los besos,
cuando hueles a la masa
del pan que está recién hecho.
Cuando no suenas a nada.

Me gustas como fuiste,
como eres, como seas,
como quiera que te llamen
en una esquina cualquiera.
Me gustas porque te quiero,
calle de Villanueva.

Este poema lo escribí para la caseta de “Viñanueva” en el año 2003. Desde entonces puede verse enmarcado cada principios de Septiembre en las paredes de este refugio vendimiador. Este año cumplieron 15 años de arte y categoría. Para ellos un fuerte abrazo.

jueves, 23 de agosto de 2007

En las puertas lo remoto existe

En las puertas lo remoto existe
y no es pasado ya,
sino vivo.
Asciende en sus bisagras
tu adiós de aquella vez,
tu adiós impronunciable,
entre violines hastiados
de lástimas y de culpas.

El chelo chilla en las puertas
como cuchillos de noche,
de noche muerta de miedo,
de miedo lleno de sangre,
de sangre de aquellos días
de roces y de calambres.

Y a pesar del peso inerte
que el cuerpo invierte en olvidar,
lo cierto es que en las ventanas,
con insondable deseo,
permanecen las trompetas,
las trompas y los trombones
con los ojos del viento
puestos en el horizonte.

lunes, 20 de agosto de 2007

MOLIÈRE Y LOS MÉDICOS


El dramaturgo francés del siglo XVII, Molière, era un hombre de convicciones profundas. Durante toda su vida y por medio de su obra, luchó duramente contra todos los vicios de la sociedad de su tiempo… y muy especialmente contra los médicos. En ese sentido escribió El enfermo imaginario o El médico a palos.

Se cuenta que cuando el rey Luis XIV de Francia le preguntó cómo definiría a los médicos, contestó:

- Mirad, señor: un médico es un individuo que disparata junto a la cama de un enfermo esperando que la naturaleza obre y lo cure, o que su receta acabe con él antes.

Y en su propia vida, Molière, aplicaba su aversión por los practicantes de la medicina. En una ocasión en que cayó enfermo, su esposa mandó llamar a un doctor, y cuando advirtieron al comediógrafo de su presencia, murmuró desde su alcoba:

- Que no entre; decidle que estoy enfermo, que ya iré yo a verle cuando me encuentre mejor.

En fin, todo un personaje.

miércoles, 1 de agosto de 2007

COMO UNA ISLA


Como una isla
ausente en latitudes,
sin mapas antrográficos
ni censos testimoniales.
Tierra deshabitada
por las especies comunes.

Como una isla que aísla
su núcleo profundo,
su vida virgen e inhóspita
como un erizo asustado,
con el follaje arrasado
por un tsunami imprevisto.

Orillas que el mar alimenta
por inercia cotidiana.
Culpas que olas de marca
arrastran y las ahogan
con plata caída en arenas
de cartones reciclados.

Vertedero de naufragios
que no le preocupa a nadie.
Intemperie de lentejuelas
su única propiedad.
Isla con viento de frente
que ya no espera milagros.

Como una isla, olvidado,
con un cartel en la playa,
entre barcas destrozadas
por inclemencias del tiempo.
Quince de Marzo, Calle Sierpes,
“Para comer. Gracias”

martes, 31 de julio de 2007

GLORIA FUERTES




Cuando te nombran,
me roban un poquito de tu nombre;
parece mentira,
que media docena de letras digan tanto.
Mi locura seria deshacer las murallas con tu nombre,
iría pintando todas las paredes,
no quedaría un pozo
sin que yo asomara
para decir tu nombre,
ni montaña de piedra
donde yo no gritara
enseñándole al eco
tus seis letras distintas.
Mi locura sería,
enseñar a las aves a cantarlo,
enseñar a los peces a beberlo,
enseñar a los hombres que no hay nada,
como volverme loco y repetir tu nombre.
Mi locura sería olvidarme de todo,
de las 22 letras restantes, de los números,
de los libros leídos, de los versos creados.
Saludar con tu nombre.
Pedir pan con tu nombre.
- siempre dice lo mismo- dirían a mi paso, y yo, tan orgullosa, tan feliz, tan campante.
Y me iré al otro mundo con tu nombre en la boca,
a todas las preguntas responderé tu nombre
- los jueces y los santos no van a entender nada-
Dios me condenaría a decirlo sin parar para siempre.



P.D: Estoy seguro de que para muchos de vosotros habrá sido un descubrimiento este fabuloso poema de Gloria Fuertes.

miércoles, 25 de julio de 2007

UN DON JUAN TENORIO PECULIAR


Hace ya algunos años, en un teatro de Madrid, se llevó a cabo una representación de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, que estuvo plagada de sorpresas.

La obra llevaba ya varias semanas en cartel cuando uno de los actores, que hacía el papel de un alguacil, dejó el teatro para irse a trabajar a otro sitio, de modo que uno de los figurantes fue seleccionado para que hiciera su papel. El texto era corto y muy sencillo: el alguacil: el alguacil entra en escena, casi al comienzo de la obra, y pregunta: “¿Sois vos Don Juan Tenorio?”; Don Juan dice: “Yo soy”, y el alguacil exclama: “Sed preso”.
El figurante recién ascendido estaba muy nervioso el día de su estreno. Antes de salir a escena, no hacía más que repetir una y otra vez: “¿Sois vos Don Juan Tenorio?” “Sed preso” “¿Sois vos Don Juan Tenorio?” “Sed preso”. Y así continuamente. Al fin le llegó el turno. Dando tumbos, salió al escenario y con voz insegura preguntó:

- ¿Sois vos Don Juan Tenorio?
- Yo soy

Y ahí el pobre novato se quedó en blanco. No recordaba qué le tocaba decir y decidió improvisar:

- ¡Documentación!

El público estalló en carcajadas. Don Juan no sabía responder… al fin masculló algunas palabras, algo así como “por Dios os juro que soy Don Juan Tenorio” y viendo que el figurante no decía nada más, lo cogió por un brazo y se lo llevó de escena, gritando “¡está bien, os acompañaré a la prisión!”.

(No se supo nada más del figurante)

Pero ahí no acabaron los avatares de esta terrible función. Llega un momento en la obra en que Don Juan y Don Luís Mejía se baten en duelo. Al fin, el primero saca una pistola y mata al segundo de un tiro. Pero aquella noche aciaga… cuando Don Juan fue a echar mano de la pistola, ¡se dio cuenta de que no la llevaba! ¡se la había dejado en el camerino! ¿Cómo matar entonces a Don Luís? Sin pensarlo ni un segundo, le dio una patada en salva sea la parte, ahí, dónde más duele.

Don Luís le miró con gesto de sorpresa (que no de dolor; la patada fue simulada), y pensando que tal patada no era suficiente para convencer al público de su muerte, exclamó:

- ¡La bota estaba envenenada!

Y se murió.

Nunca un público se había reído tanto con Don Juan Tenorio.

P.D: Espero que os haya gustado. Si todo va bien, todas las semanas os ofreceré alguna anécdota relacionada con el mundo de la literatura, el teatro y/o el arte en general.

martes, 24 de julio de 2007

JAIME ROLDÁN



Hoy quiero presentaros a uno de los genios más grandes e imaginativos del panorama musical español: Jaime Roldán.
Jaime es un talentoso músico (toca varios instrumentos: guitarra, bajo, teclado…) con una capacidad creativa desbordante.
Jaime pertenece a este extraño grupo de individuos de aquellos que tenemos la necesidad de contar historias, de expresarnos y transmitir nuestras emociones, pero Jaime es, además, tenaz, muy tenaz, insultantemente tenaz. Por eso es un compositor de éxito en vías de abrumar al mercado. Tengo el placer y la suerte de trabajar con él y puedo decir que siempre está intentando anticiparse a lo que está por llegar y su clarividencia es tan inspiradora que sería capaz de hacer escribir un soneto genial al mismo Risitas.
Podría contaros infinidad de cosas sobre este genio moderno y apenas estaría rozando la realidad de su arte. Sin embargo, para mí, una cosa lo define por encima de todas, algo que no muchos entenderéis en la plenitud de su infinito concepto. Jaime es sobretodo, MI AMIGO.

P.D: Seguro que podréis leer más cosas sobre él próximamente en éste mi espacio.

http://www.jarolmusic.com/

sábado, 21 de julio de 2007

CRISIS



Atasco en la SE-30,
insultos que atraviesan

ventanas de papel.
Palabras con fusiles
de ojos irritados
y dedos que estrangulan
volantes que parecen
labrados de manteca.

El viento sopla en contra
Y no deja avanzar
Paraguas en “i griega”
en manos de un anciano
tirado por los suelos.

Un grito hierve entrañas
y asciende por la traquea,
pero no encuentra fuga
para ser grito de veras
y apenas queda aire
en mis pulmones menguados.

Inflado el pecho rompe
costillas opresoras
en un intento inútil
de recobrar el aliento.
Y el alma no me cabe,
como ascensor rebosante
de personas obesas.

La vista cenicienta
de cruces florecientes.
Cunetas enlutadas,
cadáveres caninos
ausentes al sentido
viciado de costumbre.
Los músculos se tensan.
disparan los tejidos.

Estallan los airbags
internos del organismo.
Ascienden los niveles
de tóxico y venenos
y el corazón se atraganta
y la garganta clausura.
Se cierran las cortinas.
Se acaba la función.

Y tú sabes muy bien
lo que te estoy contando,
lector inoportuno,
también tu avara muerte
vendrá luciendo el sello
del siglo XXI.

PALABRA VULGAR


Quisiera sacarte de tu esclavitud,
de ese desierto blanco en el que habitas
con toda tu mugre.

Quisiera que entendieras
y dieras a entender tu sucia
prostitución.

Quisiera nombrarte
para que llevaras tu vida
a todos los oídos,
tu nomadismo lingual,
tu asalto, tu ofensa.

Quisiera arrancarte
y decirte naturalmente,
sin miedo, sin armas.

Decirte y que fueras reconocible
en mi verso llano y virgen.

Y entonces olvidar si eres
o no eres bella o lo fuiste,
para explotar tu fuerza,
tu ansia, tu verdad dolorosa.

Y todo clamando entonces:
¡oh, palabra vulgar!