jueves, 23 de agosto de 2007

En las puertas lo remoto existe

En las puertas lo remoto existe
y no es pasado ya,
sino vivo.
Asciende en sus bisagras
tu adiós de aquella vez,
tu adiós impronunciable,
entre violines hastiados
de lástimas y de culpas.

El chelo chilla en las puertas
como cuchillos de noche,
de noche muerta de miedo,
de miedo lleno de sangre,
de sangre de aquellos días
de roces y de calambres.

Y a pesar del peso inerte
que el cuerpo invierte en olvidar,
lo cierto es que en las ventanas,
con insondable deseo,
permanecen las trompetas,
las trompas y los trombones
con los ojos del viento
puestos en el horizonte.

lunes, 20 de agosto de 2007

MOLIÈRE Y LOS MÉDICOS


El dramaturgo francés del siglo XVII, Molière, era un hombre de convicciones profundas. Durante toda su vida y por medio de su obra, luchó duramente contra todos los vicios de la sociedad de su tiempo… y muy especialmente contra los médicos. En ese sentido escribió El enfermo imaginario o El médico a palos.

Se cuenta que cuando el rey Luis XIV de Francia le preguntó cómo definiría a los médicos, contestó:

- Mirad, señor: un médico es un individuo que disparata junto a la cama de un enfermo esperando que la naturaleza obre y lo cure, o que su receta acabe con él antes.

Y en su propia vida, Molière, aplicaba su aversión por los practicantes de la medicina. En una ocasión en que cayó enfermo, su esposa mandó llamar a un doctor, y cuando advirtieron al comediógrafo de su presencia, murmuró desde su alcoba:

- Que no entre; decidle que estoy enfermo, que ya iré yo a verle cuando me encuentre mejor.

En fin, todo un personaje.

miércoles, 1 de agosto de 2007

COMO UNA ISLA


Como una isla
ausente en latitudes,
sin mapas antrográficos
ni censos testimoniales.
Tierra deshabitada
por las especies comunes.

Como una isla que aísla
su núcleo profundo,
su vida virgen e inhóspita
como un erizo asustado,
con el follaje arrasado
por un tsunami imprevisto.

Orillas que el mar alimenta
por inercia cotidiana.
Culpas que olas de marca
arrastran y las ahogan
con plata caída en arenas
de cartones reciclados.

Vertedero de naufragios
que no le preocupa a nadie.
Intemperie de lentejuelas
su única propiedad.
Isla con viento de frente
que ya no espera milagros.

Como una isla, olvidado,
con un cartel en la playa,
entre barcas destrozadas
por inclemencias del tiempo.
Quince de Marzo, Calle Sierpes,
“Para comer. Gracias”