jueves, 27 de septiembre de 2007

POR LO RECIENTE DE TI




Apenas sostenido por lo reciente de ti,
sumido en la distancia imperturbable de tu adiós,
me asomo y casi pierdo el equilibrio
de todo lo que es ya renuncia y lejanía

Tal vez hemos quemado demasiado las hojas
en las que un día escribimos las promesas.
Tal vez era verdad lo de las tardes tan rojas
que ardían y teñían el cielo de negro.

Quisiera dar un paso de menos hacia el día
en que te diste cuenta y callaste,
en el que ojeaste y se te empañó la vida
y entonces resignarme y sin duda abandonarte

Dejarte sola allí mismo para siempre,
después de nada y antes de todo lo nuestro,
sola para siempre sin mi nombre y sin mi olvido
y yo queriendo entonces encontrarte de nuevo.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Honoré de Balzac


El genial naturalista alemán del siglo XIX, Von Humboldt, sentía una profunda fascinación por el fenómeno de la locura, de modo que en una ocasión en que viajaba a París le rogó a su amigo el doctor Blanche, que era psiquiatra, que le organizara una cena con un loco.
El médico aceptó encantado y, cuando llegó el momento de la reunión avisó a su invitado:
- Comerá también con nosotros un invitado muy especial.

Comenzó la cena. Aparte de Blanche y Von Humboldt había otros dos comensales. Uno de ellos era un caballero impecablemente vestido con traje negro y corbata blanca. De mediana edad, era extremadamente silencioso, comía con mucha educación y hacía ademán de brindar cada vez que se llevaba la copa a los labios. El otro tenía un aspecto desaliñado, iba mal peinado y no hacía más que hablar, contando un sinfín de anécdotas mientras se llevaba atropelladamente la comida a la boca.
En un momento en que Blanche y Von Humboldt se habían levantado de la mesa, el naturalista francés le comentó al psiquiatra que estaba fascinado con el comportamiento anormal de aquel loco que hablaba tanto e inventaba tantas historias inverosímiles.
- ¡Pero hombre de Dios, qué dice usted! Ese señor es el famoso escritor Honoré de Balzac; el loco es el otro, el que no habla.

Entre las anécdotas que contó en aquella cena el autor de La comedia humana se encontraba la siguiente:
En una ocasión, un escritor aficionado se acercó a Balzac para pedirle que le ayudara a encontrar un título apropiado para su último libro.
- Veamos, ¿hay algún tambor en su obra?
- Pues… no – contestó, extrañado, el aspirante a escritor-.
- ¿Y trompetas?
- Tampoco.
- Pues no sé qué dificultad tiene usted, porque el asunto está muy claro. El libro debe titularse Sin tambores ni trompetas.

¡Quién pudiera tomarse un cafelito con el señor Balzac!

domingo, 16 de septiembre de 2007

PERSIGUIENDO UNA PELUSA (poema guasón)

Persiguiendo una pelusa
cómplice de la brisa
descubrí bajo la cama
que se estaba dando misa.

Se destapó ante mi vista
un cementerio de besos,
dispuesto como una viña
contemplada desde el cielo.

Y fui leyendo epitafios
minúsculos como insectos
de versos satirizados
pero sangrantes y ciertos:

“Despreciado un Viernes Santo.
Ni Cristo fue respetado,
ni los rezos y clemencias
ante el mecerse de un palio”

“Suicidado varias veces
y ninguna rematado.
Decidido a darme muerte,
me hizo el trabajo un sicario”

“De tanto aguardar a verte
me salieron telarañas
Y un sindicato de arañas
me mató por mal gerente”

Escarbando entre pirámides
de lágrimas embarradas
fui exhumando cadáveres.
¡perdón por esta guarrada!

Después de tres exorcismos
y varias operaciones
resucité algunos besos
que no me dejaste darte.

Y aquí estamos todos juntos
en la puerta de tu casa
pa´cagarme en tus difuntos
besos de mala gana.

Que Dios los tenga en su gloria,
RIP, amén y lo que quieras
pero a ver quien quiere estos besos
con la peste a muerto que llevan.

Son tus besos, ven por ellos,
incinéralos en tu hoguera
que la voz de sus espectros
me tienen la noche en vela.

Venga llantos y lamentos
y vueltas a la cabeza
y ya me ha dicho una médium
que o te beso o que me muera.

Dame un beso ¡por tu madre!
por tu madre no, que es “mu” fea
Si no es por querer besarte,
¿pero es que no te dan pena?

Dame un beso y que descansen
esas ánimas errantes.
Piensa que con tu beso
de mi también te deshaces.

Me dio un beso de mañana,
pero que beso me dio,
mejor de lo que soñaba
mi loca imaginación.

¡Ay! Qué divino desayuno
para este poeta tan fresco,
¡lo que tiene que inventarse uno
para que le den un beso!

miércoles, 12 de septiembre de 2007

UNA GRAN NOTICIA




Esta mañana he recibido una carta. El remitente: Ayuntamiento de Reinosa (Cantabria). Dice así:

Reinosa, 04-09-2007

Estimado señor:


Me complace comunicarle que reunido en Reinosa, con fecha de 1 de septiembre, el Jurado Calificador del Premio Nacional de Poesía de las XLIII JUSTAS LITERARIAS, organizadas por esta Casa de Cultura y patrocinadas por el Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, se acordó conceder a D. Jesús Mª Domínguez González la Mención de Honor por la obra titulada “El Polvo del Mobiliario”.

Con este motivo le envío mi más cordial felicitación, adjuntando una copia del acta del fallo emitido por el jurado.



¡Impresionante!

Como podréis imaginar la sonrisa de tonto que se me ha quedado es para hacerme una foto y arruinar mi carrera. Tendréis el placer de verla porque intuyo que me durará varios días.

En serio, es un reconocimiento precioso y una inyección de motivación brutal. Quería compartirlo con todos vosotros porque sé que os alegraréis por mí.

Me gustaría añadir una anécdota para la reflexión:

Cuando Joaquín Sabina, después de muchos años de carrera recibió su primera nominación a los premios Grammy´s, dijo:

“Hasta ahora creía que pasaba de los Grammy´s pero cuando me llamaron para comunicarme que estaba nominado, me dí cuenta que habían sido los Grammy´s los que habían pasado de mí”

Muchas Gracias a todos.

Jesús.

martes, 11 de septiembre de 2007

Calle de Villanueva

Me gustas cuando eres andaluza.
La blancura de tus montes habitados
deja a un lado ese ejército
de menudos retorcidos
que envenenan de locura
el calor de mis latidos.
Y entre tanto y tanto anhelo...
¡ay, tus vinos!

Me gustas cuando eres sombra
Una alfombra de adoquines centenarios
me conduce por tus sueños,
por la luz de tus tejados,
por la fuerza de tus casas,
por la estirpe del pasado,
por el secreto que guardas
a lo largo de tus años.

Me gustas cuando eres altanera
y colonizan tus aceras con la gloria
de largas noches de estío
ovillando tu memoria
como un bocoy de hilo,
y entre tanta y tanta historia...
¡ay, tus vinos!

Me gustas cuando eres silenciosa.
Tienes puertas de mutismos y afonías
que se abren desde siglos,
hay tabernas que tus guerras
las inundaron de... ¡ay, tus vinos!
y Santiago es tu paseo
y Dolores tu capricho.

Me gustas cuando eres madrugada,
cuando el trasiego del día
te convierte en almohada,
cuando ves robar los besos,
cuando hueles a la masa
del pan que está recién hecho.
Cuando no suenas a nada.

Me gustas como fuiste,
como eres, como seas,
como quiera que te llamen
en una esquina cualquiera.
Me gustas porque te quiero,
calle de Villanueva.

Este poema lo escribí para la caseta de “Viñanueva” en el año 2003. Desde entonces puede verse enmarcado cada principios de Septiembre en las paredes de este refugio vendimiador. Este año cumplieron 15 años de arte y categoría. Para ellos un fuerte abrazo.