miércoles, 28 de mayo de 2008

EL MITO DE XANDRA

Tú no lo sabes,
ni creo que vayas a saberlo nunca,
pero pudiste ser mía.
Pudiste tener mis ojos infaustos,
mi pelo rebelde,
mi labio chiquito,
mi arrullo leve.
Pudiste ser mi desvelo infinito
pero no lo eres.
Pudiste, quiero pensar,
herirme con tus tímidos proyectos
de lenguaje perfecto
pero él es el designio.
Pudiste llorar con desesperanza
para romper mi incuria
pero tu llanto no me alcanza,
sordo y extemporáneo.
Pudiste ser yo
en tu génesis cárdeno.
Pudiste, de alguna forma,
ser un motivo cruel
para lo que no fue nunca
ni debió ser.
Pudiste dolerme también a mí.
Pudiste robarme
lo que ella no pudo robarme
y no fue así.
Pudiste.
Pudiste ser mía, como digo,
pero serías entonces otra,
otra vida, otro nombre
otro aire en tu boca
otra sangre que corre...
y otra mentira
infame y triste
en nuestra cínica historia
que no existe.

miércoles, 21 de mayo de 2008


Quisiera volver a correr
por los campos de mi infancia
sin tropezar con los muebles
de tu casa importuna

Estos pies desmemoriados
ya no saben enterrarse
llagados por el asfalto
de vicio alquitranado.

Quisiera recoger flores
para llevar a mi madre
y aparezco magullado
con un ramo de ladrillos.

Robando ciruelas me dejo
mi irregular dentadura
mordiendo macetas colgadas
de ventanas inminentes.

El mundo se me hace viejo,
su cabeza cenicienta.
Su paso lento a la muerte
solemnemente lo delata.

lunes, 5 de mayo de 2008

TÚ ERES ALEGRE...

Permítanme que dedique este poema a mi Madre.
Loli De Los Reyes, 'La Gitana Blanca'

Tú eres alegre como El Puente de Triana,
como la yerba verde del camino
que me lleva hasta tu casa,

como la hoja suelta del otoño libre,
que en las manos del viento
vuela, invencible.

Tú tienes el agua del sur en la mirada,
fresca, clara, irrepetible
como un segundo que pasa.

Como el aire jaranero de azahares vivos,
una fiesta son tus ojos,
una enmienda, un acertijo.

Y tu pelo es negro como cuerdas del flamenco
de gitanas bulerías de siempre
viciadas por los dedos del tiempo.

Juegas con las caderas al tres por cuatro,
repiquetean las aceras
a tu paso.

Voz de algodón de abriles
y luces de farolillos,
muchos guadalquivires
para lavar tu “vestío”.

Pero también eres triste como septiembre,
como un domingo de lluvia
en la calle Sierpes.

Como un lunes, como un rosario gastado
por las cuitas indelebles
de los ancianos.

Y tu pelo también es negro como el sol en silencio,
como el luto irremediable
de todos los cabellos.

También es llanto tu aire de azahares secos,
de anunciados apagones y finales,
de embarrados flecos.

Tu mirada también es triste cuando está ausente,
cuando eres intocable como el agua
que hierve.

Cuando te miro impotente y no puedo decirte
el miedo que tengo,
eres infinitamente triste.

Pero entonces vuelves una Feria de mañana…
... y vuelves a ser alegre
como El Puente de Triana.