sábado, 28 de febrero de 2009

DEFINIR LA POESÍA

Buscaba en la basura porque había visto tirar una chaqueta de pana, decía. Siempre rebuscaba en el contenedor que había detrás de la sastrería de Ibáñez. Suso decía que él no se ponía cualquier cosa y que allí se podían hallar gangas muy dignas.
A mí me parecía una vergüenza y le insistí pertinazmente en que abandonara su exploración. No creí que fuera a encontrar más que retales baldíos, y mientras yo miraba a un lado y otro de la calle como un ratón en una gatera. Suerte que a esas horas de la noche no pasaba ni un alma.
De repente, Suso empezó a sacar camisas a cual más fastuosa mientras las iba desechando una a una.
- Es difícil decidirse por una buena camisa, ¿no crees?
No saliendo de mi asombro, intenté alejarlo de su empeño con la clásica estafa de la distracción:
- Hombre, no creo que sea tan difícil como decidirse por una definición de poesía… pero bueno.
Sacó la cabeza del ánfora de reciclaje pausadamente. Los ojos se tornaban a la par que su cuello en una especie de danza guerrera oriental. Cuando hubo extraído todo su ser físico del cubo me dijo:
- Continúa.
Lo sabía, con la poesía no podía fallar. Empecé a caminar lentamente rumbo a la Plaza de Cuba y Suso vino detrás mía como la muerte persigue al moribundo.
Como ejemplo, le expresé varias definiciones de poesía que universales rapsodas de todos los tiempos habían manifestado:

"Poesía es todo lo que se mueve. El resto es prosa". Nicanor Parra

"La poesía es la fundación del ser por la palabra. Poéticamente hace el hombre su habitación en la tierra". Martin Heidegger

"La poesía es una pipa". André Breton

"Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema." Alejandro Carpentier

"Nos corresponde a nosotros, poetas, estar en pie ante las tormentas de Dios. Con la cabeza desnuda, para apresar con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre, a él mismo y hacer llegar al pueblo envuelto en cantos el don celeste". Friedrich Hölderlin

"Que el verso sea como una llave que abra mil puertas". Vicente Huidobro

"Hoy es un día azul de primavera; / creo que moriré de poesía". Nicanor Parra

“El poeta es hablado por lo que escribe, de manera que efectivamente el poder de videncia está en la lengua; en el poeta lo que hay es una caja de resonancia enorme que es capaz de verter lo que la lengua carga, lo que la lengua revela en su oscuridad... El no saber sabiendo es la característica de la poesía, el poeta muchas veces se sorprende de lo que escribe y se entera de lo que le pasa leyendo lo que escribió.” Juan Gelman

“Supongo que se trata de salvar a algunos jóvenes del suicidio y a otros de que entren en la poli o en los bomberos. Pienso en quienes se suicidan por asco, porque encuentran que «los demás» tienen demasiada parte en ellos.
Se les puede decir: dejad que hable la minoría de vosotros mismos. Sed poetas. Entonces responderán: pero es ahí precisamente, es ahí sobre todo donde yo siento a los otros en mí mismo, cuando intento expresarme y no lo consigo. Las palabras están ya hechas y se expresan: no me expresan. De nuevo, me ahogo.
Es entonces cuando el arte de resistir a las palabras se vuelve útil, el arte de no decir más que lo que se quiere decir, el arte de violentarías y someterlas. En suma, fundar una retórica, o más bien enseñar a cada uno el arte de fundar su propia retórica, es una obra de salud pública.
Esto salva a las únicas, a las pocas personas que importa salvar: las que tienen la conciencia y la preocupación y el cansancio de los otros en sí mismos.
Los que pueden hacer avanzar al espíritu, y, hablando propiamente, cambiar la cara de las cosas.” Francis Ponge

Terminé y le invité a quedarse con una. Suso respondió con celeridad, como si conociera todas y cada una de las definiciones y hubiera estado preparando la respuesta.

- Verdaderamente es difícil quedarse sólo con una de las confesiones citadas. Me encantaría oír alguna reflexión de los propios autores sobre sus declaraciones, como la de “Poesía es todo lo que se mueve. El resto es prosa” de Nicanor Parra. Siento, efectivamente que “la poesía es una pipa” como nos comenta André Breton. Una hermosa y grande, con todo el ritual adscrito... sacudirla, frotarla, llenarla adecuadamente de tabaco, prensarla cuidadosamente, llevárnosla a la boca, acercarle el calor del fuego, aspirar lo que está en ella para sentir su caricia leve en la garganta y su calor intenso en el pecho, para expulsar al exterior imágenes de humo sugerentes e inciertas. Sí, la poesía es una pipa. También es cierto que, a veces, me ocurre lo que nos dice Juan Gelman. Me descubro por lo que escribo, me entiendo más por mis propios versos que por lo que quise sentir en ellos. El tiempo también nos regala rincones ocultos de nuestros versos que un día no supimos iluminar. También asumo la cita de Alejandro Carpentier, aunque no creo que las cosas sean poesía en sí mismas sino que todo está, como la belleza, en los ojos del que mira. Que el ser humano, como especie, aprenda a descifrar la estética del sentimiento en la naturaleza o en sí mismo me parece tan bello como utópico.

Iba a preguntarle cuando…

- Me encantó la de Martin Heidegger. Bellísima

Después me miró y sonrió.
Sin darme cuenta habíamos dado la vuelta a la manzana y nos encontrábamos justo detrás de la Sastrería de Ibáñez, otra vez, justo delante del contenedor de basura.
Suso levantó la cubierta y metió la cabeza. Desde el interior se oyó una voz encavernada:
- Y tú, ¿con cuál te quedas?

Pensé unos segundos.
- Pues ya que me conminas a quedarme con una… me quedo con la confesión de Francis Ponge. Me identifico mucho con la idea de que la enorme y avasalladora sociedad vive demasiado en nosotros. De una manera o de otra nos impone sus valores, sus vicios, su ritmo, su lenguaje... y apenas nos deja un huequecito oscuro y silencioso para ese ser que somos nosotros mismos y que, en mi caso, sobrevive, se defiende, a golpe de verso. Versos con los que también tengo que lidiar para que, efectivamente, griten lo que yo grito, y no lo que dirían en boca de otros. Y cuando eso ocurre, cuando someto a la rima, el verso tiene la medida de mis hechuras, las palabras desfilan al son de mi canto, en mi orden y con mi uniforme, y los erizos de piel corren por los espacios en blanco, siento que verdaderamente me he salvado la vida... una vez más. Así, que me quedo con esta cita.

Seguía buceando en el acervo de prendas y me pareció que no me había prestado la más mínima atención cuando dejó oír su voz:

- Me refería a las camisas.

domingo, 15 de febrero de 2009

SIN TI, SIN MÍ

“¿qué hace un casto en un motel?
¿qué hace un genio en un cuartel?”
Ricardo Arjona.

Cuando yo sólo sea un muerto
sobre el campo de batallas,
mis palabras lacerantes
saltaran por los aires
desde el fondo del océano,
como si el mundo expulsara
los infinitos naufragios
y cayeran como plagas
contra los muros de piedra
que tantas veces cruzaste.

Tu ciudad parecerá entonces
una maqueta posguerra.
Y sólo mis manos huidas
tendrán suficiente pericia
para levantarla de nuevo,
ponerte al frente del gobierno
y llamarla con tu nombre.
Y sólo tus ojos vencidos
tendrán la fuerza necesaria
para hacerme volver redivivo
de entre los muertos.

martes, 3 de febrero de 2009

HAY QUE SER VALIENTE PARA QUERER A PIZARNIK

Aunque pocos lo saben, nació llamándose Flora, y claro está, en primavera.

Cuando uno descubre a Pizarnik piensa que, tal vez, venía de otro mundo. Cuando intentas adentrarte en sus letras piensas que ese otro mundo habitaba en ella. Y cuando bebes de su sangre entiendes que ella era un mundo. Un mundo que no se sostenía en el carbono ni en el agua.
Un mundo con su civilización propia y sus leyes (o no leyes), un mundo con su clima y su espacio, su viento y su mitología. Un mundo cuyo único alimento fue la poesía; cuya única tormenta fue la poesía; cuya única existencia fue la poesía. Un mundo que no se entiende totalmente desde este otro mundo. Un mundo con muchos siglos porque todo iba tan deprisa como el corazón de un colibrí. La noche y el día pareciera que tornaran cada dos minutos, amor y desamor cada cinco; cada cuarto de hora una guerra y cada veinte minutos un parto y así gira que te gira como una bicicleta panza arriba.

Hay que ser valiente para querer a Pizarnik. Su poema es un revólver. Tiene la intensidad y la tardanza del segundo que precede a la presión del gatillo; y la certeza y contundencia de un impacto de bala.

No sé si el Dios creador de todo lo que existe es el mismo del mundo Pizarnik, pero de ser así he de decir que su muerte es, sin lugar a dudas, uno de sus múltiples fracasos; no así su sufrimiento... que no fue en valde.

El 25 de septiembre, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, muere de una sobredosis intencional de Seconal.Escrito con tiza en el pizarrón de su cuarto de trabajo podía leerse: "criatura en plegaria/ rabia contra la niebla// escrito/ en / el/ crepúsculo// contra/ la / opacidad// no quiero ir/ nada más/ que hasta el fondo// oh vida/ oh lenguaje/ oh Isidoro// septiembre de 1972.