domingo, 2 de agosto de 2009

CUANDO VENGAS




Cuando vengas no estaré preparado,
no tendré los brazos en cuna.
Mis ojos serán dos lunas
de arcilla,
tu imagen un cálamo
que puntea mis retinas.

Cuando vengas, no sé cuando,
arrimaré tu llanto al mío
y acaudalaremos un río
y hablaremos esperanto.

Cuando vengas, si llegaras,
no tendré nada que darte,
no habrá espacio reservado,
ni rincón, ni restaurante.

Cuando vengas,
sin embargo,
te estaré esperando.