sábado, 4 de febrero de 2012

JORGE LUIS BORGES

Hay personas que no debieran morirse nunca. Éste es el caso de Borges. Un hombre rebosante de sabiduría y bondad a partes iguales. Un hombre que no podía más que elevar el mundo desde su incomparable humildad. Un hombre que dio tanto a nuestra cultura y, por ende, a nuestra evolución que nos será imposible pagar la deuda. ¿Qué mal podría causar alguien tan generoso? ¿Por qué no ser eterno (de cuerpo presente, voz y prosa) entonces? He aquí uno de los mayores defectos de esta vida. Sea quién sea el que la creara, llámenlo azar, Dios, fuerza o lo que quieran, se equivocó. SE EQUIVOCÓ.