jueves, 20 de marzo de 2014

VENTE CONMIGO


Vente conmigo a la inopia.
Vente al castillo de arena.
Vente a vivir en las nubes.
A estar en la Luna, la luna llena.

Vente conmigo a mi mundo.
Vente a soñar despierto,
a querer sin condiciones,
a agarrarte al clavo ardiendo.

Vente conmigo y te juro
que seremos invencibles.
Vente a volar por los cielos,
a creer en lo imposible.

Vente a dejar que te quiera.
Vente a dormirte sin miedos.
Vente a mi mundo ficticio.
¡Levanta los pies del suelo!

¡Vente a querernos mucho,
despegamos en un beso!

martes, 18 de marzo de 2014

PRIPYAT



Eres libre. Tú aún no quieres creértelo, pero debes saber que eres libre. Puedes hacer lo que te plazca, siempre. Pero haz de asumir las consecuencias de ejercer tu libertad, y no caer en la comodidad de ponerle condiciones. Puedes dejar el trabajo cuando quieras, no te mientas, no es verdad que te sea imposible. Pero deberás asumir la pérdida del salario, entre otras cosas. Puedes largarte cuando quieras, hoy mismo, pero despídete de tus hijos, de tu familia y amigos y asume la incuria. Ningún abandono, ningún encierro, ninguna huida es eterna, ni incurable. Si te digo “Pripyat”, tal vez no sepas a qué me refiero. Pero si te digo que en Pripyat está la central nuclear de Chernobyl, ya sabes de qué te hablo. Pripyat tenía cincuenta mil habitantes y fue desalojada por el ejército ruso en poco más de tres horas. Lo tuyo no fue peor, ni tan rápido. Desde entonces Pripyat sigue cerrada. Te recuerdo que esto ocurrió el 26 de abril de 1986. Todo permanece tal y como se dejó entonces, casi treinta años después. La ciudad se quedó paralizada. Las aulas no reciben a nadie. Las carreteras no se transitan. Las puertas no se abren. La noria del parque de atracciones no ha vuelto a girar. La ciudad está muerta, envenenada. O eso creían. Una enorme valla metálica protege todo el perímetro de la ciudad y un ingente número de militares la vigila. Pero dentro de ella ha brotado la vida. Nada ha podido frenar que las plantas y los árboles hayan invadido la ciudad de lado a lado. Ahora las ramas de los árboles se cuelan por las ventanas de la escuela. Las hojas verdes se desplazan por la calzada a lomos del viento. La hierba cubre la estación de autobuses. Las enredaderas se suben a los autos de choque y el musgo se balancea en la vieja y oxidada noria del maldito parque de atracciones. Se calcula que se tardarán aún cientos de años en volver a vivir normalmente en Pripyat, la ciudad abandonada. Pero tú no, tu puedes salir de tu agujero cuando quieras porque eres libre, absolutamente libre. Aunque deberás asumir las consecuencias.

miércoles, 12 de marzo de 2014

TODO DESPARRAMADO


Siento la espada caída
y el tren descarrilado.
Miro la esponja exprimida
y el cuaderno deshojado.
Cuando el grito desbocado.

Sueltos los cuerpos sin vida
permanecen derramados,
sobre una ciudad fingida
de pequeños ciudadanos
y motivos imaginarios.

Percibo que el tiempo se estira
entre los autos volcados,
entre las volcadas sillas,
de colores inventados
por los infantes tiranos.

Animales que se retiran
Con sus cuerpos mutilados,
luces que no iluminan
con telones por lo alto.
Todo desparramado.

Bloques sobre la tierra
de edificios destruidos.
No te asustes, no es la guerra,
es el cuarto de mis hijos,
por los siglos de los siglos