martes, 18 de octubre de 2011

LA MAGIA


Gustav intentó aferrarse a sus conocimientos de magia pero no lograba concentrarse. Resopló varias veces intentando controlar el temblor de sus manos sin conseguirlo. Así que, ante la inapelable sensación de menudencia que experimentaba, se armó de valor. Se olvidó de las armas, evitó pensar en la huida e intentando vencer sus miedos se levantó con coraje, caminó lentamente hacia ella y mirándola fijamente a los ojos... la besó en los labios.

jueves, 13 de octubre de 2011

EL JARDINERO




Aquella noche de tormenta, Luisa, estaba especialmente nerviosa. Jorge andaba en viaje de negocios, así que tendría que dormir sola. Lamentaba no haberse opuesto a la decisión de su marido de contratar a aquel ex-preso como jardinero. Su mirada cáustica y aquel extraño tartamudeo la desquiciaban. Aparcó el coche y caminó temerosa mirando a un lado y otro de la calle. Al llegar a la cancela de entrada agachó la cabeza para buscar las llaves en el interior de su bolso. Bajo la lluvia, sintió una mano sobre su hombro, giró el cuello y allí estaba él, con la mirada perturbada puesta sobre su rostro. Se zafó como pudo y empezó una lucha a muerte entre famélico cazador y presa. Cayeron al suelo entre gritos hasta que ella logró abatirlo de una patada en pleno rostro. Reptó hasta la puerta de su casa. Ensartó la trémula llave en la cerradura y logró entrar, echando el cerrojo inundada en un llanto convulsivo. Fue entonces cuando logró entender una frase coherente en el tartamudeo del jardinero: "Ha-hay a-al-alguien den-dentro".

viernes, 7 de octubre de 2011

Esas tierras mías



Os dejo esta prosa poética incluída en mi libro “De marzo y otros colores”. 



*pintura de Maria Rosa Astorga

Esas tierras mías

Esas tierras mías, esas que tanto me esconden, no tienen árboles, ni charcos, ni nada. Esas tierras mías son cálidas y luminosas y no tienen  camino que lleve a alguna parte. No tienen ríos que arrastren olvidos ni allí sopla el viento ni existe tu aroma. No llueve nunca, no anochece, son tierras infinitas y están lejos de toda tierra conocida. No hay vida en ellas, no existe la burla pero tampoco el lamento, no hay nubes ni historia, no hay huellas ni pavura. Cuando camino por ellas nunca tropiezo, son dúctiles y serenas, y todo obstáculo se desmorona con solo darle la espalda. No hay colores en mis tierras y así sé de qué color es todo. No hay oídos ni ojos, así que todo es verdad.
Sé que en tu mundo hay campos de cremas que tienen su primavera, su cielo azul de verano, sé que hay pájaros que cantan y lluvia que no envenena. Sé que en tus tierras verdes, rojas y amarillas se siembran sueños para el estío, hay grillos que afinan de noche y florestas que alivian la sombra. Sé que aquellos frutos no expiran, que tienen todos los sabores y fluyen como el agua cuando baja por el monte. Sé que hay piedras de la suerte y animales que dialogan, y viento que sopla tan grácil que incluso manda a callar. Lo sé porque llegó a mis oídos el llanto de un hombre que dijo ser desterrado.
Puede que en mis tierras no se muevan los colores y el regocijo brille por su ausencia, pero sé que no hay exilio ni guerras, ni insultos ni treguas, ni pasmo ni magia. No, allí no hace falta.
Allí solo se oye mi voz y todo se mueve despacio. Todo excepto yo. Porque yo, estando en mis tierras, siempre he viajado veloz buscándote en ellas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Tomando el fresquito.


Entre morirme pronto y bien
y morirme mal y tarde
me quedo contigo pensando
si me dejé o te dejaste.

Si te viniste o me vine
a vivir acompañado.
Entre pasar hambre y comer,
avejentar solo no es sano.

Entre violetas y cardos
y besos de madrugada,
yo mirando de reojos
entre Sevilla y Triana.

¡Hay que ver como se ha puesto
la niña de Mari Carmen!
¡Ay… si veinte años menos…!
¡Ay… qué mentira más grande!

-Paco,
¿te acuerdas de cuando yo estaba
así de fina y de moza?
¡Ay… cuando tú me mirabas
como lo haces ahora!

- Mari,
ya no es hora de más calle,
mete las sillas pa´dentro-
son muchos años viviendo
y se está yendo la tarde.