Ir al contenido principal

Destacados

LA TRINCHERA

Ayer me llegó un pequeño vídeo que me dejó muy tocado. El vídeo duraba apenas unos segundos. Estaba grabado desde una pequeña trinchera en el norte de Ucrania. No era una de esas trincheras de las películas de Oliver Stone, en las que los soldados van de un lado a otro medio encorvados para no ser blanco fácil al enemigo. No, era un agujero en medio de un terreno boscoso, de un metro cúbico, no más. La tierra húmeda, los bordes verdes, el cielo celeste. En él se hallaba inmerso un único hombre, grabando sin enfocarse y manteniendo silencio. Se oían truenos alrededor, a pesar del cielo despejado. Cada diez o quince segundos se manifestaba un susurro oscuro, como un gruñido silbante emitido con la voz grave de la muerte, que desembocaba en un golpe seco sobre la tierra. Un golpe brutal como si un titán acabara de desplomarse en mitad del campo de batalla. El hoyo se estremecía con violencia como un seísmo de magnitud infernal. La imagen tiritaba descontrolada. El miedo lo invadía todo. ...

CRISIS



Atasco en la SE-30,
insultos que atraviesan

ventanas de papel.
Palabras con fusiles
de ojos irritados
y dedos que estrangulan
volantes que parecen
labrados de manteca.

El viento sopla en contra
Y no deja avanzar
Paraguas en “i griega”
en manos de un anciano
tirado por los suelos.

Un grito hierve entrañas
y asciende por la traquea,
pero no encuentra fuga
para ser grito de veras
y apenas queda aire
en mis pulmones menguados.

Inflado el pecho rompe
costillas opresoras
en un intento inútil
de recobrar el aliento.
Y el alma no me cabe,
como ascensor rebosante
de personas obesas.

La vista cenicienta
de cruces florecientes.
Cunetas enlutadas,
cadáveres caninos
ausentes al sentido
viciado de costumbre.
Los músculos se tensan.
disparan los tejidos.

Estallan los airbags
internos del organismo.
Ascienden los niveles
de tóxico y venenos
y el corazón se atraganta
y la garganta clausura.
Se cierran las cortinas.
Se acaba la función.

Y tú sabes muy bien
lo que te estoy contando,
lector inoportuno,
también tu avara muerte
vendrá luciendo el sello
del siglo XXI.

Comentarios

Entradas populares