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LA TRINCHERA

Ayer me llegó un pequeño vídeo que me dejó muy tocado. El vídeo duraba apenas unos segundos. Estaba grabado desde una pequeña trinchera en el norte de Ucrania. No era una de esas trincheras de las películas de Oliver Stone, en las que los soldados van de un lado a otro medio encorvados para no ser blanco fácil al enemigo. No, era un agujero en medio de un terreno boscoso, de un metro cúbico, no más. La tierra húmeda, los bordes verdes, el cielo celeste. En él se hallaba inmerso un único hombre, grabando sin enfocarse y manteniendo silencio. Se oían truenos alrededor, a pesar del cielo despejado. Cada diez o quince segundos se manifestaba un susurro oscuro, como un gruñido silbante emitido con la voz grave de la muerte, que desembocaba en un golpe seco sobre la tierra. Un golpe brutal como si un titán acabara de desplomarse en mitad del campo de batalla. El hoyo se estremecía con violencia como un seísmo de magnitud infernal. La imagen tiritaba descontrolada. El miedo lo invadía todo. ...

EL MOVIMIENTO



Como tantos otros, durante mi etapa de estudiante universitario, recurrí al trabajo en la hostelería para obtener algunos ingresos. Una de las primeras lecciones que recibí de un experto camarero fue cómo llevar un café en un plato con una sola mano sin derramarlo. Parece fácil, pero seguro que alguna vez has querido llevar tu café desde la barra de cualquier bar hasta la mesa dónde vas a sentarte y te has sentido como un malabarista enfermo de Parkinson. Pues bien, me enseñaron que el secreto es no mirar la taza. Hay que sentirla en la mano pero no mirarla. Mantén la vista al frente, la taza se va a mover, seguro, pero no lo suficiente como para verter el contenido. Si la miras, tu vista te engañará haciéndote creer que el líquido va a salirse y entonces la moverás más y acabarás derramando el café sobre el plato, en el mejor de los casos, o estallando la taza contra el suelo. Al final resulta ser una cuestión de equilibrio, no de quietud, he dicho de equilibrio. Algunas personas se ponen nerviosas ante el balanceo de la vida, del pensamiento, de la sociedad, del amor… Pero en este azaroso y extraño mundo en que vivimos, el movimiento es el fundamento de toda vida. Las cosas van de un lado a otro, las modas se contonean,  el clima vacila, los gobiernos cambian, las relaciones oscilan de la pasión al enfrentamiento, de la costumbre a la sorpresa, de la nada al estreno… Decía Nicanor Parra: Todo lo que se mueve es poesía, el resto es prosa. No puedes tener miedo de unos versos, de un discurso distinto. No puedes temblar por un cambio, por un bamboleo del tiempo. Mantén la vista al frente y siéntelo en tu mano, pero no lo mires para que no te engañen los ojos y se te derrame la vida sobre el plato, en el mejor de los casos, o se estalle contra el suelo.

Comentarios

Telefono de Amazon España ha dicho que…
Muchas gracias!!!
es Divino el blog y cada publicacion!!!
Soy fans de este blog, siempre lo leo!
Felicitaciones!!!
abrazo

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