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LA TRINCHERA

Ayer me llegó un pequeño vídeo que me dejó muy tocado. El vídeo duraba apenas unos segundos. Estaba grabado desde una pequeña trinchera en el norte de Ucrania. No era una de esas trincheras de las películas de Oliver Stone, en las que los soldados van de un lado a otro medio encorvados para no ser blanco fácil al enemigo. No, era un agujero en medio de un terreno boscoso, de un metro cúbico, no más. La tierra húmeda, los bordes verdes, el cielo celeste. En él se hallaba inmerso un único hombre, grabando sin enfocarse y manteniendo silencio. Se oían truenos alrededor, a pesar del cielo despejado. Cada diez o quince segundos se manifestaba un susurro oscuro, como un gruñido silbante emitido con la voz grave de la muerte, que desembocaba en un golpe seco sobre la tierra. Un golpe brutal como si un titán acabara de desplomarse en mitad del campo de batalla. El hoyo se estremecía con violencia como un seísmo de magnitud infernal. La imagen tiritaba descontrolada. El miedo lo invadía todo. ...

EMPATÍA

Esta semana he visto a varias personas recoger las heces de sus mascotas en plena calle sin sentirse observados o amenazados de sanción municipal. Mientras conducía por un camino estrecho, un señor que conducía en sentido contrario al mío se apartó en un recodo y me hizo indicaciones, cediéndome el paso. En la frutería, una chica joven me llamó cuando ya me marchaba. Cuando me di la vuelta se dirigía hacía mí con una moneda de 20 céntimos en la mano que se me había caído sin percatarme de ello. Mi hijo adolescente me ha pedido perdón esta mañana por retrasarse unos minutos la noche anterior. Hoy nadie ha llamado a mi teléfono a la hora de la siesta. Cuando iba a tirar la basura con bolsas en ambas manos, un vecino ha destapado el contenedor ante mí para que pudiera introducir la basura sin dificultad. La empatía se ha mostrado ante mí con una sonrisa en los labios y yo le he devuelto la mueca con regocijo. Compartir es la mayor experiencia que se me ocurre. Tengo poco y de escasa cuantía. Apenas se me ocurre que escribir es lo menos vulgar de todo cuanto soy. Nadie me debe nada, ni si quiera dinero. Así que todo cuanto recibo es bienvenido y todo cuanto doy es de corazón. La empatía nos vuelve daltónicos a todos y debe ser de un color anaranjado porque nos cuesta distinguirla entre tanto mal gesto y denostada educación. Gracias a todo aquel que me devuelve una sonrisa, un saludo o un gesto agradable. Gracias a todos los que todavía dan las gracias, dicen por favor y piden disculpas. Gracias a los que caminan con una sonrisa en el rostro, los que ayudan sin esperar nada a cambio, los que comparten porque sí, los que piensan en cómo puede afectar a los demás antes de hacer cualquier cosa. Gracias a todos ellos porque hacen de este mundo un lugar mejor.

Comentarios

Soñadora ha dicho que…
Es reconfortante cuando vemos cosas como las que comentas, y más aún, cuando las notamos y las apreciamos.
Saludos
Mª Jesús Muñoz ha dicho que…
Es cierto que vivimos en un mundo materialista y escaso de valores humanos, pero existen personas que nos facilitan la vida y nos ayudan con su educación y sus buenos gestos a ser mejores. Por tanto, es bueno ser agradecidos y valorar todo lo que nos une y hace nuestro mundo mejor...Te felicito por tu post totalmente positivo y lleno de gratitud a la vida...Todo lo que damos vuelve, compañero.
Mi abrazo entrañable y feliz semana
Jesus Dominguez ha dicho que…
Ocurren más a menudo de lo que pensamos, pero nos cuesta apreciarlo.
Gracias, Soñadora
Jesus Dominguez ha dicho que…
Gracias, Mª Jesús, hay que tener fe en el ser humano y seguir educándonos en valores positivos para crecer en la mejor dirección.
Un abrazo!
Todavía hay esperanza, no todo es malo en este mundo, queda gente buena.

Un abrazo.
Jesus Dominguez ha dicho que…
Claro que sí, Rafael. Más gente buena que mala, te lo aseguro.
Un abrazo.
lanochedemedianoche ha dicho que…
El mundo ha cambiado de repente, pero aún quedan personas respetuosas y amables, seguro que es así, sería muy triste de lo contrario.
Abrazo
A. Javier ha dicho que…
De lo simple nace la genialidad, me refiero a como nos cuentas
algo tan común pero parece que no lo hemos leído antes o visto antes,
esa sencillez es difícil de lograr.

Un placer Jesús
y un abrazo.

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