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EL ASEDIO A LOS COLORES

*Pintura obra de Manuel León. Habría que echarse a la calle para denunciar el asedio que están sufriendo los colores. Habría que manifestarse contra el hostigamiento a los mismos. Tal vez esté en ello el mal de todos los males. Tal vez se encuentre inmerso en esta cacería silenciosa el motivo de toda ira. Lo cierto y verdad, como decía mi madre, es que salgo a la calle y los coches grises, blancos y negros dominan el asfalto oscuro. Los jóvenes se disfrazan de blancos puros, de negros tristes, de tonos sepias de películas antiguas. Los armarios sufren la dictadura de la neutralidad más absoluta. Las cocinas no arriesgan a asomarse al balcón de las pupilas excitadas. La naturaleza huye de las ciudades, las primaveras hibernan. El cine ofrece una bola negra y Lorca se retuerce cantando al verde que te quiero verde, al rojo de Bodas de sangre, mientras el amarillo del albero se mancha sobre un traje de luces a las cinco de la tarde. Todo cuanto nos rodea se apaga de alguna manera. Tal ...

LA CORRIENTE

Probablemente me dejaría llevar con ellos. Supongo que no lo dudaría. Entiendo que el corazón tiraría de mí, soltaría mis manos y lucharía por alcanzarlos. Sin pensar si quiera que tal vez fuera imposible, daría igual, porque si no fuera con ellos, ¿qué haría? ¿qué sentido tendría todo cuanto soy, todo cuanto hago o pienso? ¿Qué más daría firmar la defunción de todas mis historias si la corriente los lleva? ¡Qué dolor, madre mía! ¡qué dolor más grande! Y cuando llegara el momento de rendirse y entregarse a la corriente sería soportando la culpa de no haber sido capaz de protegerlos, de asirlos debidamente, de retener sus cuerpos junto al mío. Así que, ¿qué más daría la muerte? ¿qué iba a importar ya el tiempo? ¿qué razón quedaría viva? Casi no soporto imaginarlo, no creo que pudiera vivirlo. Ese hombre abrazado al tronco de un árbol viendo como la corriente le arrebata a sus hijos…

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