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EL ASEDIO A LOS COLORES

*Pintura obra de Manuel León. Habría que echarse a la calle para denunciar el asedio que están sufriendo los colores. Habría que manifestarse contra el hostigamiento a los mismos. Tal vez esté en ello el mal de todos los males. Tal vez se encuentre inmerso en esta cacería silenciosa el motivo de toda ira. Lo cierto y verdad, como decía mi madre, es que salgo a la calle y los coches grises, blancos y negros dominan el asfalto oscuro. Los jóvenes se disfrazan de blancos puros, de negros tristes, de tonos sepias de películas antiguas. Los armarios sufren la dictadura de la neutralidad más absoluta. Las cocinas no arriesgan a asomarse al balcón de las pupilas excitadas. La naturaleza huye de las ciudades, las primaveras hibernan. El cine ofrece una bola negra y Lorca se retuerce cantando al verde que te quiero verde, al rojo de Bodas de sangre, mientras el amarillo del albero se mancha sobre un traje de luces a las cinco de la tarde. Todo cuanto nos rodea se apaga de alguna manera. Tal ...

PRIPYAT



Eres libre. Tú aún no quieres creértelo, pero debes saber que eres libre. Puedes hacer lo que te plazca, siempre. Pero haz de asumir las consecuencias de ejercer tu libertad, y no caer en la comodidad de ponerle condiciones. Puedes dejar el trabajo cuando quieras, no te mientas, no es verdad que te sea imposible. Pero deberás asumir la pérdida del salario, entre otras cosas. Puedes largarte cuando quieras, hoy mismo, pero despídete de tus hijos, de tu familia y amigos y asume la incuria. Ningún abandono, ningún encierro, ninguna huida es eterna, ni incurable. Si te digo “Pripyat”, tal vez no sepas a qué me refiero. Pero si te digo que en Pripyat está la central nuclear de Chernobyl, ya sabes de qué te hablo. Pripyat tenía cincuenta mil habitantes y fue desalojada por el ejército ruso en poco más de tres horas. Lo tuyo no fue peor, ni tan rápido. Desde entonces Pripyat sigue cerrada. Te recuerdo que esto ocurrió el 26 de abril de 1986. Todo permanece tal y como se dejó entonces, casi treinta años después. La ciudad se quedó paralizada. Las aulas no reciben a nadie. Las carreteras no se transitan. Las puertas no se abren. La noria del parque de atracciones no ha vuelto a girar. La ciudad está muerta, envenenada. O eso creían. Una enorme valla metálica protege todo el perímetro de la ciudad y un ingente número de militares la vigila. Pero dentro de ella ha brotado la vida. Nada ha podido frenar que las plantas y los árboles hayan invadido la ciudad de lado a lado. Ahora las ramas de los árboles se cuelan por las ventanas de la escuela. Las hojas verdes se desplazan por la calzada a lomos del viento. La hierba cubre la estación de autobuses. Las enredaderas se suben a los autos de choque y el musgo se balancea en la vieja y oxidada noria del maldito parque de atracciones. Se calcula que se tardarán aún cientos de años en volver a vivir normalmente en Pripyat, la ciudad abandonada. Pero tú no, tu puedes salir de tu agujero cuando quieras porque eres libre, absolutamente libre. Aunque deberás asumir las consecuencias.

Comentarios

Contacto Habitissimo ha dicho que…
Muchas gracias!!!
es Divino el blog y cada publicacion!!!
Soy fans de este blog, siempre lo leo!
Felicitaciones!!!
abrazo

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