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LA TRINCHERA

Ayer me llegó un pequeño vídeo que me dejó muy tocado. El vídeo duraba apenas unos segundos. Estaba grabado desde una pequeña trinchera en el norte de Ucrania. No era una de esas trincheras de las películas de Oliver Stone, en las que los soldados van de un lado a otro medio encorvados para no ser blanco fácil al enemigo. No, era un agujero en medio de un terreno boscoso, de un metro cúbico, no más. La tierra húmeda, los bordes verdes, el cielo celeste. En él se hallaba inmerso un único hombre, grabando sin enfocarse y manteniendo silencio. Se oían truenos alrededor, a pesar del cielo despejado. Cada diez o quince segundos se manifestaba un susurro oscuro, como un gruñido silbante emitido con la voz grave de la muerte, que desembocaba en un golpe seco sobre la tierra. Un golpe brutal como si un titán acabara de desplomarse en mitad del campo de batalla. El hoyo se estremecía con violencia como un seísmo de magnitud infernal. La imagen tiritaba descontrolada. El miedo lo invadía todo. ...

COMO UNA ISLA


Como una isla
ausente en latitudes,
sin mapas antrográficos
ni censos testimoniales.
Tierra deshabitada
por las especies comunes.

Como una isla que aísla
su núcleo profundo,
su vida virgen e inhóspita
como un erizo asustado,
con el follaje arrasado
por un tsunami imprevisto.

Orillas que el mar alimenta
por inercia cotidiana.
Culpas que olas de marca
arrastran y las ahogan
con plata caída en arenas
de cartones reciclados.

Vertedero de naufragios
que no le preocupa a nadie.
Intemperie de lentejuelas
su única propiedad.
Isla con viento de frente
que ya no espera milagros.

Como una isla, olvidado,
con un cartel en la playa,
entre barcas destrozadas
por inclemencias del tiempo.
Quince de Marzo, Calle Sierpes,
“Para comer. Gracias”

Comentarios

Antonio Castro ha dicho que…
Monstruo, acabo de leerte y me encantas tus letras. Es obvio que tenemos estilos diferentes, pero precisamente eso es lo que me llena del asunto; de todo se aprende en esta vida y seguro que tu tinta alumbrará alguna que otra reflexión en este humilde bordador de rimas e historias. Que mi blog te animara a dar este paso me alegra, sobre todo porque me parecería injusto no compartir con los corazones inquietos éste tu tesoro. Un abrazo y a ver si pronto nos conocemos.
Antonio

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