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LA TRINCHERA

Ayer me llegó un pequeño vídeo que me dejó muy tocado. El vídeo duraba apenas unos segundos. Estaba grabado desde una pequeña trinchera en el norte de Ucrania. No era una de esas trincheras de las películas de Oliver Stone, en las que los soldados van de un lado a otro medio encorvados para no ser blanco fácil al enemigo. No, era un agujero en medio de un terreno boscoso, de un metro cúbico, no más. La tierra húmeda, los bordes verdes, el cielo celeste. En él se hallaba inmerso un único hombre, grabando sin enfocarse y manteniendo silencio. Se oían truenos alrededor, a pesar del cielo despejado. Cada diez o quince segundos se manifestaba un susurro oscuro, como un gruñido silbante emitido con la voz grave de la muerte, que desembocaba en un golpe seco sobre la tierra. Un golpe brutal como si un titán acabara de desplomarse en mitad del campo de batalla. El hoyo se estremecía con violencia como un seísmo de magnitud infernal. La imagen tiritaba descontrolada. El miedo lo invadía todo. ...

No vengas a verme



No vengas a verme
cuando estamos tan cerca,
cuando todo es vida, luz, agua.
No vengas a verme cuando estoy ebrio
y tengo ganas de verte
a través de la ventana
de mi fluida mentira.
No vengas.
No vengas a verme cuando te llamo,
y cuando te estoy esperando
no vengas a verme.
No vengas a verme cuando te necesito
como el plumero al polvo
como el gusano al cuento.
Cuando soy la planta de la maceta
de la puerta de tu bloque
de la noche aquella que tú no estabas
no vengas a verme.

No vengas a verme hoy
que te quiero tanto.

No vengas porque te mandan,
ni por usanza,
ni por salvarme.
No vengas a verme por la palabra.
Por el calibre de verte conmigo
no vengas.
No vengas a verme porque supongas
ni por saber más de lo que sabes
del otro lado de mi sombra
y del vuelo que hace todo
aquí dentro,
y de la angustia.
No vengas.

Ven a verme cuando me haya muerto,
cuando te quede el recuerdo falso
de este amor prohibido
y te espere la noche
impar y callada.
Ven a verme entonces,
cuando yo ya no pueda estropearlo todo.

Comentarios

More ha dicho que…
Bueno, vine a verte. No hubo excusa que valiera!
El amor prohibido! Qué de noches calladas, pares e impares, largas y m´s largas le esperan a los amantes imposibles.
Excelente poema, conmovedor y sincero.
Gracias por pasar a visitarme y dejar allí tu huella.
Éxitos en tus proyectos!!
Saludos!
Marta ha dicho que…
Ay. De amores prohibidos y de noches secretas.... que recuerdos y que sueños sin alcanzar.

Me ha encantado, como siempre, maestro.
Anónimo ha dicho que…
Vendré a verte siempre porque me he enganchado a tu blog, incluso cuando hayas muerto porque seguro que tu lo deseas. Al leer el poema se me ha encogido el corazón, se de lo que hablas. Me encanta tu poesia, no dejes el blog. Un beso.
Marissa Tamayo ha dicho que…
Estuve visitando tu blog y me encantó, hombre, qué poesía, tus palabras son como cuerdas de guitarra que me hacen vibrar.
un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
Soy Irra me ha gustado especialmente este poema, la verdad es que no me esperaba menos de ti se desde hace tiempo que eres un artista en todos los sentidos. Un placer poder leerte.
Anónimo ha dicho que…
Hace tiempo que no te veía.
Hoy te he visto y lo seguiré haciendo. No sé cada cuánto tiempo, pero lo haré.
Genial, hermano, genial.
-Er Manué-
Fernando Nerú ha dicho que…
Te felicito Jesus por lo bien estrusturado de tu poesia, me recuerdas a Mario Bennedetti poe lo simple y directo de tus versos.

En estos momentos te enlazo a mi blog, al cual te invito estimado amigo.

Atte. Fernando Nerú.
Lachx03 ha dicho que…
Del sol nacio tu Cuerpo
de la tierra nacio tu cuerpo
de la luna tu alma
y de tu amor un sufrimiento.
seguiremos en contacto
Yeyo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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