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EL ASEDIO A LOS COLORES

*Pintura obra de Manuel León. Habría que echarse a la calle para denunciar el asedio que están sufriendo los colores. Habría que manifestarse contra el hostigamiento a los mismos. Tal vez esté en ello el mal de todos los males. Tal vez se encuentre inmerso en esta cacería silenciosa el motivo de toda ira. Lo cierto y verdad, como decía mi madre, es que salgo a la calle y los coches grises, blancos y negros dominan el asfalto oscuro. Los jóvenes se disfrazan de blancos puros, de negros tristes, de tonos sepias de películas antiguas. Los armarios sufren la dictadura de la neutralidad más absoluta. Las cocinas no arriesgan a asomarse al balcón de las pupilas excitadas. La naturaleza huye de las ciudades, las primaveras hibernan. El cine ofrece una bola negra y Lorca se retuerce cantando al verde que te quiero verde, al rojo de Bodas de sangre, mientras el amarillo del albero se mancha sobre un traje de luces a las cinco de la tarde. Todo cuanto nos rodea se apaga de alguna manera. Tal ...

HOY VOY A PEDIRTE ALGO



Hoy quiero que me des algo. Algo importante. Algo para siempre. Algo que sólo tú puedes darme y que sólo de ti lo quiero. Algo imprescindible para dar el primer paso, y el segundo, y el tercero. No dudes de que lo portas. No dudes de que es tuyo. Pero yo lo quiero. Lo quiero y lo necesito a partes iguales. No voy a suplicarte por ello, ten esto bien claro. Debes dármelo sin ningún esfuerzo, sin sacrificios inventados por ningún poeta muerto. Debes dármelo como se da un abrazo, honestamente; Como un saludo, a diario; Como una dádiva, sin esperar nada a cambio. Tranquila, nunca osaría pedirte lo que no tienes ni nada que vaya a suponer cambiar tu vida, o eso espero. Hoy voy a pedirte algo con lo que hemos nacido y que se nos ha arrebatado. Algo que me va a permitir seguir creciendo, ya sea o no contigo. Algo sin lo cual cada minuto de esta noble existencia perdería el sentido. Algo que nos hace grande cuando lo tenemos e inmensos cuando lo damos. Sí, te lo estoy pidiendo a ti, no mires a otro lado. A ti, que pasas por mi vida sin intenciones o con ellas, por casualidad o pretensión. A ti te lo estoy pidiendo,  frutero o abogado, maestro o camarero, hermano o proscrito, analfabeto o adivino, cuentista o banquero, político o enamorado, mecenas o sacerdote, hoy y para siempre quiero que me des lo más grande que tenemos, la verdad.

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