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LA TRINCHERA

Ayer me llegó un pequeño vídeo que me dejó muy tocado. El vídeo duraba apenas unos segundos. Estaba grabado desde una pequeña trinchera en el norte de Ucrania. No era una de esas trincheras de las películas de Oliver Stone, en las que los soldados van de un lado a otro medio encorvados para no ser blanco fácil al enemigo. No, era un agujero en medio de un terreno boscoso, de un metro cúbico, no más. La tierra húmeda, los bordes verdes, el cielo celeste. En él se hallaba inmerso un único hombre, grabando sin enfocarse y manteniendo silencio. Se oían truenos alrededor, a pesar del cielo despejado. Cada diez o quince segundos se manifestaba un susurro oscuro, como un gruñido silbante emitido con la voz grave de la muerte, que desembocaba en un golpe seco sobre la tierra. Un golpe brutal como si un titán acabara de desplomarse en mitad del campo de batalla. El hoyo se estremecía con violencia como un seísmo de magnitud infernal. La imagen tiritaba descontrolada. El miedo lo invadía todo. ...

HOY VOY A PEDIRTE ALGO



Hoy quiero que me des algo. Algo importante. Algo para siempre. Algo que sólo tú puedes darme y que sólo de ti lo quiero. Algo imprescindible para dar el primer paso, y el segundo, y el tercero. No dudes de que lo portas. No dudes de que es tuyo. Pero yo lo quiero. Lo quiero y lo necesito a partes iguales. No voy a suplicarte por ello, ten esto bien claro. Debes dármelo sin ningún esfuerzo, sin sacrificios inventados por ningún poeta muerto. Debes dármelo como se da un abrazo, honestamente; Como un saludo, a diario; Como una dádiva, sin esperar nada a cambio. Tranquila, nunca osaría pedirte lo que no tienes ni nada que vaya a suponer cambiar tu vida, o eso espero. Hoy voy a pedirte algo con lo que hemos nacido y que se nos ha arrebatado. Algo que me va a permitir seguir creciendo, ya sea o no contigo. Algo sin lo cual cada minuto de esta noble existencia perdería el sentido. Algo que nos hace grande cuando lo tenemos e inmensos cuando lo damos. Sí, te lo estoy pidiendo a ti, no mires a otro lado. A ti, que pasas por mi vida sin intenciones o con ellas, por casualidad o pretensión. A ti te lo estoy pidiendo,  frutero o abogado, maestro o camarero, hermano o proscrito, analfabeto o adivino, cuentista o banquero, político o enamorado, mecenas o sacerdote, hoy y para siempre quiero que me des lo más grande que tenemos, la verdad.

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