miércoles, 30 de diciembre de 2009

EL SABOR DE LO AGRIDULCE



A veces el roce araña
y la pezuña acaricia.
A veces el viento bufa
y todo lo mece
y nada se lleva.
El día amanece gris
y llueve.
Y, sin embargo, parece
que todo es perfecto,
malo pero adecuado
como sopa de hospital,
como cuando me explicabas
por qué te ibas.

Recuerdo que era mudo
y mis ojos monocromos
contemplaban tu espalda
haciéndose pequeña.

Recuerdo la borrasca
implacable,
arrastrándose a lo largo de mi cuerpo,
destiñéndolo todo.

Recuerdo desangrarme
agachando la cabeza,
dejando bajo mis pies
un charco de colores.

martes, 8 de diciembre de 2009

SIGO INTENTANDO

Este año hemos disfrutado de una actividad musical inesperada (teniendo en cuenta como está la cosa). Hemos seducido con nuestras creaciones a numerosos artistas y productores. Y entre las canciones editadas se encuentra "Sigo Intentando". Una canción muy especial, una balada de pop-andaluz con muchísimo sentimiento a la que yo le tengo un cariño diferente. La canta con mucho arte Marta Quintero. Os la dejo aquí. Espero que os guste.

Quisiera ser más fuerte pa´ quererte.
Quisiera ser de roca y de metal.
Contigo abandonarme a tu suerte
y que bebas de mi boca
y que duela el alma si no estás.

Quisiera ser, de todas, diferente.
Quisiera no tirar de ti hacia atrás.
A veces tengo miedo de perderte
y a veces me retiro tanto que no sé, mi amor,

Sigo intentando cada minuto
amar sin prisas, ser como tú.

Sigo intentando
sentirme cada día
mejor cuando me llevas tú
a donde hay amor, amor, amor.
Sigo intentando
ser parte de tu vida
y allí donde me llevas tú,
donde no me quieras tú,donde me faltas tú.
Y en tu día a día
seguiré buscando
ser la melodía yo,
yo sigo intentando...

Quisiera ser la tierra que te aguanta
y luego ser la huella si te vas.
Quiero entender que a veces la distancia
no va a separarnos tanto pa’ poder vivir.

Sigo intentando cada momento
estar mas cerca, ser como tú.

Sigo intentando...


miércoles, 25 de noviembre de 2009

EL GRAN BERND VOSS

Bernd Voss es un músico alemán de prestigio internacional con trabajos en medio mundo y ha girado por todo el planeta con los más grandes. Cuando supo que iba a ser padre decidió asentarse y, teniendo en cuenta el origen de su esposa (a la que mando un beso) decidió afincarse en Sevilla, para suerte de todos nosotros. Desde hace unos años Jaime Roldán y yo hemos trabajado con él en innumerables proyectos. Gracias a Dios saca tiempo para, de vez en cuando, regalarnos un maravilloso trabajo en solitario. Éste es el caso de “Siesta en Sevilla”, un disco instrumental de una calidad inigualable (su música fue la primera que le puse a mi hijo). Con el disco en plena elaboración me pidió que le escribiera algunos poemas inspirados en sus temas para unas actuaciones en directo. Para mí fue un orgullo difícil de digerir, como podréis imaginar. Me aventuré con ilusión y brotaron composiciones como: Campo llano (que ya conocéis) o Sureste… Os dejo que disfrutéis de su música y, espero, de mis letras. Un abrazo.

En tus casas (sureste)

El sol que inunda la playa
también enhebra ventanas
de hogares bien horneados,
encalados y fruncidos.

Sin aldabas ni pestillos
sin contraseñas ni timbres,
en tus casas, si lo pienso,
las puertas casi no existen.

Y el aire que sopla del este
amenazando sombrillas
también se mueve silvestre
en los estrechos caminos.

Bailando entre remolinos
en un rincón de la calle,
haciendo saltar las hojas
entre adoquines australes.

Y en tus casas, si lo pienso,
los tesoros personales.

El sur huele siempre a romero
y a sugerente cocina
a surtidor de flamenco
y a suerte mal repartida.

Naranjos y limoneros
que no llegan a la orilla.
Y en tus casas, si lo pienso,
se entiende mejor la vida.

Todo lo que se vende
de tu infinito folclore
no llega nunca a la sombra
de todo lo que tú escondes

Por eso me gusta tu tiempo
y caminarte sin orden,
bañado de la luz clara
que se pronuncia en tu nombre.

Y en tus casas, si lo pienso,
debiera morir el hombre.

El Sr. Voss tuvo a bien dedicarme unas palabras en los créditos de su disco. Gracias también por ello, Bernd, te admiro.

martes, 17 de noviembre de 2009

MI LIBRO


BUENAS, MI LIBRO YA ESTÁ AQUÍ. ES UNA OBRA MUY TRABAJADA, MUY HONESTA Y DESEADA.

DE MARZO Y OTROS COLORES ES SU TÍTULO. LA HE BAUTIZADO ASÍ PORQUE ENTIENDO QUE REFLEJA BIEN LO QUE HAY EN SU INTERIOR: UN DOBLE COMPENDIO DE POEMAS. POR UN LADO, DE MARZO, LA PRIMAVERA EL ROMATICISMO DE EMPEZAR A DESTAPARSE ANTE EL AZUL CLARO DEL CIELO NUEVO. Y OTROS COLORES, QUE RESUCITA TEMAS MÁS OSCUROS COMO LA MUERTE, LA ENFERMEDAD, LA RELIGIÓN, LA PREMURA, LA INSOLIDARIDAD...
Y TODO ELLO CON PRÓLOGO DE KIKE DE LA ROSA Y RAFAEL MUÑÍZ.

ASÍ ES DE MARZO Y OTROS COLORES, ESPERO QUE OS INTERESE LO SUFICIENTE COMO PARA COMPRARLO Y UNA VEZ EN VUESTRAS MANOS OS CAUTIVE COMO VOSOTROS LO HABÉIS HECHO CONMIGO.
PODRÉIS CONSEGUIRLO AQUÍ.
Y TAMBIÉN AQUÍ.


UN ABRAZO FUERTE A TODOS Y GRACIAS PORQUE ESTA OBRA NACE DEBIDO A VUESTRO APOYO, QUE SIEMPRE FUE BIEN RECIBIDO.

lunes, 16 de noviembre de 2009

HE ESTADO LEJOS, LO SÉ.

He estado lejos, lo sé.

He surcado océanos muy profundos
en los que tú dabas pié.
He comprado ángeles sin memoria
que se olvidaron del cielo.
He viajado en una alondra
y no me he sentido libre.
Y me he buscado en recuerdos
y no me he visto nacer.

Me he arrimado a los juncos,
y he estado lejos del agua.
Me he escondido entre oraciones
y no me ha encontrado ni Dios.
He querido como un perro
y no me han dado ni las sobras,
y cuando he visto tu sombra
me ha herido un rayo de Sol.

He caído, como el árbol,
y no se ha enterado nadie.
Me he abrazado a tu cuerpo
y he estado lejos de ti.
He querido tantas veces
que me sobran nueve dedos.
y he soñado en un nenúfar
que me acercaba a tu fin.

He estado lejos del sur
y el norte estaba tan lejos.
He sembrado por centeno
confesiones de alabastro..
y detrás de tu reguero
he llegado a un horizonte,
he preguntado por mi
y me han dado tu dirección.

Sé de todo cuanto hay
y siempre me quedo contigo.
Sé que lo más divino
es volver tal como soy.

jueves, 5 de noviembre de 2009

CAMPO LLANO



El viento es una mano invisible
que acaricia el áureo cabello de los trigales.
El tiempo es un asno
tirando de arados inmemoriales.

Una encina vela armas
donde nunca hubo enemigos.
Se posan las alondras
sobre sus brazos fornidos.
Se echa de menos la sombra.

Estirando la mirada me parece
que todo repose sobre una colcha
centenaria
de pajizos retales.
Entre pisos ganaderos
y sombreros celestiales.

En este espacio infinito,
las moscas vuelan sembrando
la cadencia musitada
de los bueyes rabeando.

El sol es una hoja de higuera que caía
sorprendida y capturada
en una fotografía en sepia
sumergida levemente en agua de porcelana.

Pestañeo y me levanto
tardando como medio siglo.
Y me muevo tan despacio
que me piensa el pensamiento
que cuándo estaré yo arribado.
Y entiendo entonces y río
pues no pretendí en ningún caso
llegar a ningún sitio.


viernes, 30 de octubre de 2009

JAIME ROLDÁN (cap.III)

Os lo advertí hace tiempo y me consta que supísteis escucharme. No he querido redundar en demasía sobre el poder de la música de este artista por la conciencia empírica de que las palabras bailarían tangentes a la corteza dulce de su enormidad.

Aquí os dejo un adelanto.

Sólo unos pocos tendremos la clarividencia de seguirlo, ¿quieres venir con nosotros?

UNIDAD DE CANCIONES INTENSIVAS - UN ÁLBUM DE JAIME ROLDÁN

miércoles, 14 de octubre de 2009

DE ANTEMANO


En mi partido de tenis eterno
fuiste siempre espectadora
en horas de oscuridades.

El campanario vela al noroeste,
badajo de medio noche.
Reproches de obscenidades.

En la pamela que adorna tu cima
dos margaritas henchidas
de impúdicas hojas pares,

Una por la partida,
perdida ya de antemano.
Otra porque tu vida
Se niega como empezamos.

martes, 22 de septiembre de 2009

LA NOCHE DE REMEDIOS ARIZA (Final)

Estaba tan tenso y nervioso que empecé a perder el control de mis pensamientos y esto me llevó a hablar de manera compulsiva. Casi no puedo recordar lo que decía, mi garganta articulaba más deprisa de lo que mi cabeza es capaz de trabajar. Sí recuerdo que traté el hecho de lo atractivo que resultó para algunos escritores el contacto con el mundo del más allá. Le hablé de Sir Arthur Conan Doyle y su obsesión por el espiritismo. Le relaté algunas de sus experiencias con las hermanas Fox y como se descubrió más tarde el fraude de éstas.
A cada frase le seguía un sentimiento de estupidez y ridículo más avergonzante que el anterior, pero estaba inmerso en una marabunta lírica de la que no era capaz de escapar, hasta que se me ocurrió preguntar.

- Yo creo en todas esas cosas. Y tú, Suso, ¿crees que hay vida después de la muerte?

Se abalanzó sobre mí como un tigre de Bengala. Me agarró por la solapa y con los ojos vestidos de odio me dijo.

- Mira, niñato estúpido, hace veinte años que perdí lo único de este asqueroso mundo que me ha importado alguna vez. Así que, todavía estoy esperando saber si hay vida antes de la muerte, ¿te enteras?

Me soltó, no sin violencia, y se marchó a paso ligero. Recobré la lucidez y supe que debía dejarlo solo.

Dos horas después Suso estaba en la barra de un lupanar cargado de whisky hasta las cejas.
Se acercó una mulata escultural, de caderas anchas y culo respingón, poco pecho pero puesto en su sitio y labios carnosos. Sus escuálidas ropas parecían cicatrices de su historia y sus ojos un par de almendras tostadas bañadas en miel. Le echó el brazo por encima restregando tanta piel como pudo sobre el brazo siniestro de Suso.

- Hola, mi “amol”. ¿Te apetece pasar un buen rato?

Suso la miró con compasión.

- ¿Cómo te llamas?
La mulata acercó sus labios al oído de Suso, rozándolos con intención antes de responder.

- Me llamo como tú quieras.

Suso la miró sin esbozar ni la semilla de una sonrisa. Se clavó en sus ojos como intentando penetrar en ellos. La dulce mulata no dudó. Mantuvo su gesto deseoso y su mirada alegre mientras se mordía el labio inferior. Suso apuró la copa y, esta vez, sin mirarla a los ojos le dijo:

- Te llamaré Consuelo.

martes, 15 de septiembre de 2009

LA NOCHE DE REMEDIOS ARIZA (2ª parte)

Cuando alcanzamos el camposanto, el cielo lucía un azul impropio de la noche. Pareciera que las estrellas estuvieran más cerca, que se hubieran asomado a la ventana del universo para acompañar a Suso en su homenaje. Cuando iba a preguntarle que cómo pensaba entrar Suso ya estaba encaramado a los muros de la necrópolis.
Salté detrás de él con bastante dificultad y cuando logré alcanzarlo estaba arrodillado ante el sepulcro de Remedios Ariza. Me retiré para dejarlos a solas.
Después de unos minutos de oración, Suso Guevara se levantó con las mejillas surcadas, se echó la mano al interior de la chaqueta y sacó un papel doblado en varios pliegues. Lo desplegó y tras carraspear levemente comenzó a recitar unas octavas reales de aroma gongorino. Una elegía invadida de un desesperante amor. Sentí hervir las cuencas de mis ojos y el vapor de agua se hizo lágrima salada al exhibirse a la vista y correr por mi rostro.
Al finalizar el homenaje, Suso volvió a doblar escrupulosamente el poema y lo devolvió al bolsillo interior de su chaqueta. Se arrodilló de nuevo y besó delicadamente la lápida, que pareció hundirse al contacto con los labios. Se incorporó con parsimonia y con la cabeza gacha comenzó a caminar hacia la salida.

- Hasta el año que viene, Remedios.

Las palabras escapadas de la boca, como un misterio fugado de una botella de gaseosa caliente, se me clavaron en las encías al repetirlas sin pretenderlo en mi alma dolorida. Caminamos en silencio pues yo no sabía qué decir y él no quería decir nada.
Llegamos a la cancela y pensé que por ella sería más difícil saltar que por algunas zonas del muro. Se lo comenté a Suso en voz baja, como si no quisiera despabilar a las ánimas dormidas. Sacó un brazo por los barrotes y a los pocos segundos se presentó un guardia de seguridad perfectamente uniformado.

- Ya creí que no vendría usted éste año, señor Guevara.

Nos despidió casi con reverencia.

Seguimos andando en dirección a la Macarena y cuando ya enfilábamos la avenida Doctor Fedriani le oí pronunciar bajito su nombre.

- Remedios, como te añoro. Si, al menos, pudieras oír tantas cosas que tengo que decirte. Si pudiera pasar contigo un sólo minuto más.


Continuará...

martes, 8 de septiembre de 2009

LA NOCHE DE REMEDIOS ARIZA (1ª parte)

Llevaba varios días temiendo la llegada del tres de septiembre. Una noche de alcohol y confesiones, Suso Guevara me habló de ella, y ese fatídico día de cada implacable año se cumple el aniversario de su fallecimiento. Remedios Ariza fue la mujer de su vida. Con ella pasó los mejores años de su pobre historia y sólo a su lado supo dónde estaba y adónde iba. Suso ha estado con innumerables mujeres pero únicamente Remedios Ariza fue capaz de enamorarlo. Por ello, cuando se aproximaba aquel día, rumiaba alguna posible idea para distraerlo. Esperaba inocentemente que, tal vez, después de más de veinte años de su pérdida, no zozobrara en el recuerdo o incluso se le pasara la fecha sin percatarse. Hay que tener en cuenta que Suso no sabe en que día vive. No hay calendarios en su casa y nunca lleva reloj. Le basta con saber si es de día o de noche, dice. Pero, extrañamente, cuando se acerca la fecha señalada, su ánimo se va marchitando como si llevara insertada una batería emocional de trescientos sesenta y cinco días de vida y cada año hubiera que recargarla para sentirla apagarse una y otra vez en su inclemente ciclo anual. Así pues, su ánimo descendía sin remedio a finales de agosto, y yo no era capaz de alentar una leve mueca de alegría en su sancionado rostro. Llegado el día, Suso me pidió que me vistiera de etiqueta. Me extrañó, pero no quise preguntar por qué y, la verdad es que aún me extrañó más la hora de la cita: las tres de la madrugada. Cuando llegué estaba impecable. Llevaba un traje de alpaca negro con un clavel blanco en la solapa. Camisa blanca almidonada. Un pañuelo de seda pulcramente anudado al cuello. Un par de zapatos oscuros tan lustrados que casi reflejaban la luz de la luna. Me pareció más alto y más delgado. El cabello tersado hacia atrás como la capota elegantemente recogida de un Rolls&Royce. Las leves betas plateadas evocaban a las olas del mar. Por un momento creí estar inmerso en un film hollywoodiense de los años cincuenta. Me agradeció la presencia y sin mediar más palabra paró un taxi con un gesto finamente varonil.

- Al cementerio de San Fernando, por favor.


Continuará...

domingo, 2 de agosto de 2009

CUANDO VENGAS




Cuando vengas no estaré preparado,
no tendré los brazos en cuna.
Mis ojos serán dos lunas
de arcilla,
tu imagen un cálamo
que puntea mis retinas.

Cuando vengas, no sé cuando,
arrimaré tu llanto al mío
y acaudalaremos un río
y hablaremos esperanto.

Cuando vengas, si llegaras,
no tendré nada que darte,
no habrá espacio reservado,
ni rincón, ni restaurante.

Cuando vengas,
sin embargo,
te estaré esperando.

domingo, 12 de julio de 2009

LAS MENTIRAS DE LA CONCIENCIA. VOL. 1

Salió de la gestoría mirando a ambos lados de la calle, como si fuese a cruzar una avenida atestada de presurosos autos. Finalmente tomó la acera en sentido oeste. Al cruzar el segundo semáforo divisó a un indigente derramado sobre el suelo como un cirio al final del recorrido procesionario. Se echó las manos a los bolsillos y extrajo algunas monedas. Pero entonces, cayó en la cuenta de que necesitaría dinero suelto para la máquina del café, así que echó el freno y guardó la calderilla. Puso la vista al frente y continuó su camino por temor a cruzar las miradas. Al llegar a su altura, sintió crepitar los cartones al son de un quejío puro y hondo. Le vino a la cabeza la imagen de Manuel “El Agujeta” cantando por carceleras. Apretó las manos dentro de los bolsillos como queriendo estrangular la plata. Diez metros después relajó los puños que ya lucían nudillos nevados por la presión y volvió a sentir el tintineo del metal. Quiso distraerse pero la voz de “El Agujeta” retumbaba fuerte en las sienes. Se levantó el pantalón varias veces tirando de la cinturilla hacia arriba como si repentinamente la prenda pesará varios kilos más. El repique de los bolsillos se hacía cada vez más agudo y elevado, y empezaba a taladrarle el cerebro. Quiso agarrar las monedas de nuevo como si quisiera asegurarse de su esencia inerte, pero ya quemaban. No pudo casi ni tocarlas y empezaba a notar el calor incidiendo en la piel a través del nylon.
Llegó al coche y subió en él como si le estuvieran persiguiendo. Se secó el sudor en la manga de la camisa y suspiró varias veces. Aceleró pensando en acabar con esas malditas monedas con la inquietud de quién lleva un cadáver en el maletero. Se bajó como si portara una diarrea incipiente y supo que las vísceras se le habían alojado ya en la garganta cuando quiso dar los buenos días al portero, que lucía el rostro del indigente.
Abrió la puerta de la oficina con varios segundos de aire caliente contenido en los pulmones. Se dirigió a la máquina del café empujando a todo aquel que obstaculizaba su camino.
Cuando logró alcanzarla descubrió un hermoso cartel amarillo con unas decorosas letras oscuras que versaban: “Fuera de servicio”.
Minutos más tarde, la voz dolorosa de “El Agujeta” se mezclaba con la sirena de la ambulancia.

jueves, 2 de julio de 2009

HOY CREO EN TI

Hoy voy a fundar
una religión en tu nombre
porque yo te he visto concebir la vida.
En una verdad,
una oración de los hombres
del milagro que se toca y palpita.

Hoy voy a creer
en ti nuevamente
porque te he visto alumbrar el mundo.
Hoy tengo la fe
que ancianamente
sostuvieron corazones sitibundos.

Hoy creo en tu fuerza,
terremota y solariega,
envidia y llanto del olimpo
por tu sudor y dolencia.

Hoy te he visto,
y que no se atreva nadie
a negarme el credo,
elevarte por encima
de todos los calvarios.

Hoy he tocado la llaga
y me he levantado,
he sanado la agonía
y te he sentido resucitar
tres veces,
tres veces en un día.

Hoy te he visto
amanecer desnuda.
Hoy creo en ti,
además de amarte.

martes, 23 de junio de 2009

NOMINACIÓN

Todo está clamado ya.
Todo inherente
a la nomenclatura del mundo.
Todo versado
en bocas ancianas
lacradas con viento
forrado en papel.
Todo menos tú,
pero no el tú de todos
sino el anónimo.
Aquel que no viste ni calza,
que es ausente en los ojos
y vive en el crono
que lidia en el aire.
Ese mismo que no habla
si atienden oídos
y no carga con historia
ni ha nacido nunca.
Aquel que no llamo
porque no sé cómo hacerlo
y viene.
Aquel tú que es yo siempre.

sábado, 13 de junio de 2009

EL BANCO DE LA PARROQUIA

A petición de un amigo os devuelvo este breve relato...


En el barrio ha ocurrido algo extraño. De pronto, en un núcleo urbano en el que nunca pasa nada ha empezado a correr un rumor con tintes delictivos. Al parecer, algún vándalo esculpió a golpe de navaja unos versos de amor en un banco de la parroquia. La noticia llegó a mis oídos cuando esperaba turno en la frutería de Mateo, que se ubica casi a pie de mi bloque. Allí dialogaban, indignadas, tres señoras ni tan jóvenes ni tan mayores, bien parecidas y arregladas para salir a la calle… ¡qué poca vergüenza! ¡ya no se respeta ni la casa de Dios! ¡¿dónde vamos a llegar?! Espetaban.

- ¿Lo han leído ustedes, señoras? - Pregunté.
- No, ni falta que hace. Es una blasfemia y punto- Me contestaron.

Fui y leí los versos esperando una cuarteta de colegio o un pareado adolescente. Pero nada de eso, me hallé con un soneto espléndido, sincero y bello. Una declaración de amor de vellos de punta y piel de gallina. De alejandrinos para más señas, perfectamente divididos en hemistiquios heptasílabos; rima asonante y versos polirrítmicos. Una obra sublime digna de un banco en la Catedral de Sevilla, no en la parroquia de mi barrio. Así que yo, también me fui indignado.
Sospeché de su autor rápidamente y me fui a buscarlo. No podía ser otro más que Suso Guevara. Me abrió la puerta con aires entre somnolientos y de media papa.

- ¡La que has liado, amigo! Le dije de entrada.
- No sé de qué me hablas. Me contestó con la voz apagada. Anda, pasa.
- Del soneto del banco de la parroquia, Suso. Y me sorprendí por el tono de riña paternal con que emití la oración.
- Ah, de eso.
- Pues como se entere Don Fermín… te excomulga. Le comenté.
- ¿Pero no lo estaba ya? Dijo con decepción.

Hablamos del soneto. Bueno, yo hablaba y él asentía con la cabeza porque no le gusta hablar de sus poemas. Siempre dice: “Lo que no puedan decir ellos de sí mismos mal voy yo a explicar”. Recordé que Suso defiende que la poesía debería estar en todas partes: en las cabinas de teléfono, en las paredes de todos los edificios, en el interior de los autobuses… Él se encargó durante una época de que esto fuera así, hasta que pasó cuarenta y ocho horas encerrado en un calabozo por esta causa. Recuerdo que declaró que lo hacía porque se lo debía a la poesía. Pero de esto hacía ya muchos años y ahora no me encajaba muy bien que volviera a hacerlo de nuevo. Así que, le pregunté por qué lo había hecho.
Se llevó a los labios su whisky, lo detuvo a escasos milímetros de ellos y sin dejar de mirar el fondo de la copa, me dijo:

- Porque allí se sienta a escuchar misa ella todos los domingos.

Se hizo el silencio. Silencio que durante dos horas habitó con nosotros. Me levanté y salí por la puerta. Conocía el camino.

viernes, 12 de junio de 2009

CUANDO TUS MANOS ERAN...


Cuando tus manos eran
asideros de plomo
para mi vida ramera…

todo cierto
todo ileso
como tu fortaleza.

Cuando tus manos eran
un gusano calzado
con calcetines de seda…

todo puro
e inseguro
como tu primavera.

Cuando tus manos eran
lo que las manos querían,
lo que las manos debieran.

Cuando eran anchas tus manos
para mi vida estrecha…

¡Qué distinto que era todo
cuando tus manos eran!
A mi madre

sábado, 6 de junio de 2009

ENCENDERÉ...


Encenderé los andenes
por si no vieras caminos
y buscaras la salida
de tu lidia más oculta.

Encenderé las ciudades
por si tuvieras nostalgias
y quisieras beber sola
la mitad de todas ellas.

Encenderé los nocturnos
mundos de religiones
por si encontraras en ellos
dudas alentadoras.

Me haré sol si tú lo pides,
lamiendo colinas enteras,
estrenando las orillas
y desollando las calles,
trocando un perenne día
por un ausente mañana.

Encenderé mi atalaya
con todos los combustibles
y caricias explosivas,
por si se apaga de pronto
este segundo contigo.

lunes, 25 de mayo de 2009

SUSO GUEVARA & MARIO BENEDETTI


Aquella mañana del 18 de Mayo me despertó su voz gruesa.
Me pareció muy triste que Suso me llamara a mí. Sólo disponía de una llamada y me llamó a mí. No me sentí halagado ni dilecto. Sabía perfectamente que esa llamada era la confirmación atroz de que Suso no tiene a nadie más.
De camino a comisaría iba pensando en la barbaridad que habría cometido esta vez. Me sentía como un padre que ha recibido la llamada del director del colegio por la última gamberrada que su hijo ha cometido. Iba imaginando la innumerable lista de posibilidades. Cuando llegué a su estancia el hedor a destilería resolvió mis dudas. Estaba esposado, así que intuí que se habría resistido. No me sorprendió. Tuve que firmar como si me llevara un paquete de la oficina de correos. El agente me entregó sus pertenencias poniendo cara de Miura y espetó unas protestas que por esperadas fueron desoídas. Me atreví a ayudarlo para que se levantara y su gesto fue receptivo. Así que supe que algo no andaba bien. Se alzó laxamente y me dolió ver que su frente no estaba alta. Su mirada no mostraba ni un atisbo de orgullo y se hundía doblegada en el piso. Nunca antes le había visto perder su gallardía. Se subió al coche y le pregunté qué le habían hecho.
- Nada. No se hubieran atrevido.
Su impulso insurrecto me tranquilizó un poco y ahondó más mi incertidumbre. Permanecimos en silencio durante parte del trayecto hasta que abrió la boca.
- No te he llamado a ti el primero.
Me sorprendió. No pude concluir ni una sola persona más a la que habría llamado. No sentí decepción, más bien, alivio.
- No quería creerlo. Pensé que debía ser una alucinación fruto de la ingente borrachera que cogí anoche pero… no respondió al teléfono. No había nadie al otro lado, ¿sabes? No es que no respondiera, es que no había nadie.
Su brazo derecho sobre la ventanilla descendida. Su mano sobre la frente, como queriendo aguantar los salvajes pensamientos.
- Se ha muerto, ¡joder! La gente dice: No… sigue con nosotros… su obra perdura… sólo está dormido… Pero… ¡se ha muerto! ¡joder! ¡se ha muerto!
Paró un segundo y respiró tan hondo que entendí que inhalaba tormento.
- Su verbo huele a pasado, su tregua se ha roto y tengo una guerra dentro que no hace rehenes. No tengo ya incertidumbre por qué me contará mañana. ¡Se ha muerto¡ ¡joder! ¡se ha muerto!

El Sol reinaba con valentía en un cielo insultantemente azul. La luz clara de Andalucía lo inundaba todo. De pronto, sin pedirlo ni esperarlo, comenzaron a danzar los limpiaparabrisas delanteros.

martes, 19 de mayo de 2009

QUERIDO URUGUAYO

Nada hay más triste
que un girasol yermo
alzado en la mediana
de la autovía.
Su verdor ausente,
lidiando en el negro
de los besos de tizne
de la cofradía.

Nada es más crudo
que verlo medio erguido,
descamisado e impuro
entre los andeles.
Su oro adulterado,
cabizbajo y torcido,
de rendirse y pasearse
por los burdeles.

Nada es más triste
que el hecho inexorable
de que tú te hayas ido
sin avisarme
Nada más agudo
que tu exilio razonable
del color supralicuado
de mi paisaje.

Pero el hecho indiscutible
es el paso de los autos
que me devora la vida
sin tu resguardo.
El cielo agonizante
porque te has descolgado
y mi voz que ya no gira,
querido uruguayo.

Sin tu alta referencia
¿qué serán mis descendientes?,
¿dónde aprenderán entonces
a alzar la frente?


(17 de mayo de 2009)

domingo, 10 de mayo de 2009

¡POBRE ÁRBOL!


¿Y tu árbol?

¿dónde anda?

¿Ya no sostiene el espejo

que te mostraba?

¡Pobre árbol,

sin copa ni falda,

sin fruto ni hojas,

sin tronco ni ramas!

¡pobre árbol

que a tu vera...!

¡pobre árbol...

ni sombra daba!

miércoles, 29 de abril de 2009

BURDELES LITERARIOS


Suso Guevara tiene una extraña costumbre; bueno, en realidad tiene muchas, pero hay una que llama mi atención extraordinariamente: siempre roba los libros. No sé cómo lo hace, pero sí puedo decir que sólo desarrolla su vandalismo en los grandes hipermercados. Descarto, absolutamente, que sufra el mal de la cleptomanía, más bien es que le molesta de manera quasi obsesiva que en estos “burdeles inmorales” se vendan libros junto a legumbres, bragas o fungibles informáticos. Así que él mismo se erige como la reencarnación de El Tempranillo y asalta sin piedad estos centros, llevándose consigo alguna novela de última generación o una antología reeditada de uno de sus muertos (como él llama a los poetas clásicos).
Suso marcha entonces con el tesoro oculto entre sus ropas. Después de leer el ejemplar, si es de su agrado y el autor aún respira, se encarga de enviarle una prima pecuniaria a su dirección personal, que sigilosamente averigua. Nada de editores ni agentes. Nada de distribuidores ni comerciantes. Una recompensa exclusiva para el autor.
Cuando busca algo especial no duda en acudir a una librería de verdad, una de esas pequeñas en las que es imposible perderse y en la que el dependiente es un lector incesante, que conoce todos los géneros, un auténtico vademécum de literatura, con el que gusta de charlar durante horas. En estos templos de sapiencia, Suso paga con gusto. Ofrece el dinero y da las gracias, sabedor de que el valor de lo que lleva entre las manos es infinitamente superior al frío metal que dejó a cambio.
Olvidaba decir que Suso no abandona el lugar del crimen dejando a esos mercaderes sin escrúpulos de los hipermercados con las manos vacías. Le gusta dejar su marca, como esos asesinos en serie de las novelas policíacas americanas. Cuando él sale de estos centros, siempre pasa por caja. Pagando un rollo de papel higiénico... del más barato.

jueves, 16 de abril de 2009

Arena en la garganta

A Manuel Delgado

“Nudillos que percuten
cadáveres de robles
al son indefectible
de tus bulerías.

Los ecos que perturban
memorias aldeanas.
La arena que transita
por tu garganta.

Las uñas que dibujan
sonrisas estiradas
al ancho de las palmas
de nuestras manos.

Mi verso desabrido,
que brama contra tierra
y alcanza el aire alto
huido de tu estampa.

El trueno que desata
la luz de los extremos
torciendo la camisa,
librando los asientos

Y el mar de los olivos
que asoma por los ojos
al mínimo reclamo
de tu clamor”


Estos gestos que no entraron
en los siete días del génesis,
o fueron olvidados
en un rincón del cielo,

ahora vienen desfilando
en una cabalgata
de mártires flamencos
asidos en tu voz.

martes, 31 de marzo de 2009

EL ABUELO



Doblé la esquina despacio,
lo vi tirado en el suelo.
Estaba desparramado.
Ceniza fría, el abuelo.

No quería ni mirarlo
por miedo a los sentimientos.
El trueno lacera al que siente,
no al que provoca el tormento.

Egoísta como siempre.
Como nunca remordimientos.
Me paro. - ¿Se duele?
- ¿Por qué dolor doy comienzo?

- ¿Si le ayudo a levantarse?
- Me ayuda a volver al suelo.
- ¿Vive cerca? ¿Tiene a alguien?
- A usted, en este momento.

Sus ojos tristes parecen
dos mármoles de un sepelio.
Su pelo gris es un bosque
vestido de mil incendios.

- ¿Dónde quiere que lo lleve?
- Retíreme a campo abierto,
que se me lleven las aves
en el arrullo del viento.

Que los perros desahuciados
Huelan la muerte en mis huesos,
que me arrastren imprudentes
donde arrinconen su miedo.

Que la hierba me acaricie
Y me devore el terreno
en su masticar pausado
y elegantemente negro.


- Le llevaré al hospital.
Tiene que verle algún médico.
- No me lleve con los hombres,
ellos no tienen remedio.


- ¿Quién es usted? ¿Y su nombre?
Dígame, ¿dónde lo llevo?
- Lléveme con las flores,
Mi nombre es mundo, estoy muerto.

martes, 24 de marzo de 2009

SI TUVIERAS VENTANAS


Si, al menos, tuvieras ventanas,
podría cantarte un bolero
para que te asomaras.

Si tú no fueras celeste
y no estuvieras tan alta
que pudiera verte.

Pero lindas en tu alejarte
infinito con el perdido universo
y yo solo puedo alcanzarte
de pensamiento.

Soplan bajo mis alas
tus versos que están trinando,
sonríeme en la distancia
para que salga volando.

Si, al menos, tuvieras ventanas
para mirar desde abajo…

jueves, 19 de marzo de 2009

HISTORIA DE UN LETRERO

Mi hermano mayor me envíó hace ya algunos días este video. Hoy he estado viéndolo de nuevo y he pensado que debía compartirlo con vosotros:



Espero que os guste.

lunes, 9 de marzo de 2009

TU MIRADA


Nunca hubiera sospechado
que pudiera estar ahí,
entristecida, lamentada,
sin querer decir ni callarse nada,
así como dormida,
tu mirada.

Y andaba yo también en esas,
cuando se advirtieron.
Quizás por casualidad,
que no por accidente,
no sé, tal vez, se estrellaron,
o se lunaron, prefiero.
El caso es que estaba,
sola en el silencio,
tu mirada.

La verdad es que no la esperaba.
Estaba ahí y basta.
Tal vez, la encontré erizada
por inclemencias del tiempo,
y olvidé entonces los nombres
y pertinentes palabras,
olvidé si vi yo el mar
en mitad de la explanada
y olvidé viejas cenizas
otrora gran llamarada
y entre tanta y tanta amnesia,
tu mirada.

Nunca hubiera sospechado
que estuviera ahí, tan quieta,
tan doliente y afligida,
sin escudo ni trinchera,
sin custodios ni alambrada,
tan sencilla y exquisita,
como alondra que despega
sin algazara de alas.
Tan linda.

Cómo hubiera imaginado
que estuviera ahí, parada,
tan cándida y pomposa,
tan lánguida y soñada,
así como dormida
y aclamada por los ojos,
tu mirada.

sábado, 28 de febrero de 2009

DEFINIR LA POESÍA

Buscaba en la basura porque había visto tirar una chaqueta de pana, decía. Siempre rebuscaba en el contenedor que había detrás de la sastrería de Ibáñez. Suso decía que él no se ponía cualquier cosa y que allí se podían hallar gangas muy dignas.
A mí me parecía una vergüenza y le insistí pertinazmente en que abandonara su exploración. No creí que fuera a encontrar más que retales baldíos, y mientras yo miraba a un lado y otro de la calle como un ratón en una gatera. Suerte que a esas horas de la noche no pasaba ni un alma.
De repente, Suso empezó a sacar camisas a cual más fastuosa mientras las iba desechando una a una.
- Es difícil decidirse por una buena camisa, ¿no crees?
No saliendo de mi asombro, intenté alejarlo de su empeño con la clásica estafa de la distracción:
- Hombre, no creo que sea tan difícil como decidirse por una definición de poesía… pero bueno.
Sacó la cabeza del ánfora de reciclaje pausadamente. Los ojos se tornaban a la par que su cuello en una especie de danza guerrera oriental. Cuando hubo extraído todo su ser físico del cubo me dijo:
- Continúa.
Lo sabía, con la poesía no podía fallar. Empecé a caminar lentamente rumbo a la Plaza de Cuba y Suso vino detrás mía como la muerte persigue al moribundo.
Como ejemplo, le expresé varias definiciones de poesía que universales rapsodas de todos los tiempos habían manifestado:

"Poesía es todo lo que se mueve. El resto es prosa". Nicanor Parra

"La poesía es la fundación del ser por la palabra. Poéticamente hace el hombre su habitación en la tierra". Martin Heidegger

"La poesía es una pipa". André Breton

"Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema." Alejandro Carpentier

"Nos corresponde a nosotros, poetas, estar en pie ante las tormentas de Dios. Con la cabeza desnuda, para apresar con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre, a él mismo y hacer llegar al pueblo envuelto en cantos el don celeste". Friedrich Hölderlin

"Que el verso sea como una llave que abra mil puertas". Vicente Huidobro

"Hoy es un día azul de primavera; / creo que moriré de poesía". Nicanor Parra

“El poeta es hablado por lo que escribe, de manera que efectivamente el poder de videncia está en la lengua; en el poeta lo que hay es una caja de resonancia enorme que es capaz de verter lo que la lengua carga, lo que la lengua revela en su oscuridad... El no saber sabiendo es la característica de la poesía, el poeta muchas veces se sorprende de lo que escribe y se entera de lo que le pasa leyendo lo que escribió.” Juan Gelman

“Supongo que se trata de salvar a algunos jóvenes del suicidio y a otros de que entren en la poli o en los bomberos. Pienso en quienes se suicidan por asco, porque encuentran que «los demás» tienen demasiada parte en ellos.
Se les puede decir: dejad que hable la minoría de vosotros mismos. Sed poetas. Entonces responderán: pero es ahí precisamente, es ahí sobre todo donde yo siento a los otros en mí mismo, cuando intento expresarme y no lo consigo. Las palabras están ya hechas y se expresan: no me expresan. De nuevo, me ahogo.
Es entonces cuando el arte de resistir a las palabras se vuelve útil, el arte de no decir más que lo que se quiere decir, el arte de violentarías y someterlas. En suma, fundar una retórica, o más bien enseñar a cada uno el arte de fundar su propia retórica, es una obra de salud pública.
Esto salva a las únicas, a las pocas personas que importa salvar: las que tienen la conciencia y la preocupación y el cansancio de los otros en sí mismos.
Los que pueden hacer avanzar al espíritu, y, hablando propiamente, cambiar la cara de las cosas.” Francis Ponge

Terminé y le invité a quedarse con una. Suso respondió con celeridad, como si conociera todas y cada una de las definiciones y hubiera estado preparando la respuesta.

- Verdaderamente es difícil quedarse sólo con una de las confesiones citadas. Me encantaría oír alguna reflexión de los propios autores sobre sus declaraciones, como la de “Poesía es todo lo que se mueve. El resto es prosa” de Nicanor Parra. Siento, efectivamente que “la poesía es una pipa” como nos comenta André Breton. Una hermosa y grande, con todo el ritual adscrito... sacudirla, frotarla, llenarla adecuadamente de tabaco, prensarla cuidadosamente, llevárnosla a la boca, acercarle el calor del fuego, aspirar lo que está en ella para sentir su caricia leve en la garganta y su calor intenso en el pecho, para expulsar al exterior imágenes de humo sugerentes e inciertas. Sí, la poesía es una pipa. También es cierto que, a veces, me ocurre lo que nos dice Juan Gelman. Me descubro por lo que escribo, me entiendo más por mis propios versos que por lo que quise sentir en ellos. El tiempo también nos regala rincones ocultos de nuestros versos que un día no supimos iluminar. También asumo la cita de Alejandro Carpentier, aunque no creo que las cosas sean poesía en sí mismas sino que todo está, como la belleza, en los ojos del que mira. Que el ser humano, como especie, aprenda a descifrar la estética del sentimiento en la naturaleza o en sí mismo me parece tan bello como utópico.

Iba a preguntarle cuando…

- Me encantó la de Martin Heidegger. Bellísima

Después me miró y sonrió.
Sin darme cuenta habíamos dado la vuelta a la manzana y nos encontrábamos justo detrás de la Sastrería de Ibáñez, otra vez, justo delante del contenedor de basura.
Suso levantó la cubierta y metió la cabeza. Desde el interior se oyó una voz encavernada:
- Y tú, ¿con cuál te quedas?

Pensé unos segundos.
- Pues ya que me conminas a quedarme con una… me quedo con la confesión de Francis Ponge. Me identifico mucho con la idea de que la enorme y avasalladora sociedad vive demasiado en nosotros. De una manera o de otra nos impone sus valores, sus vicios, su ritmo, su lenguaje... y apenas nos deja un huequecito oscuro y silencioso para ese ser que somos nosotros mismos y que, en mi caso, sobrevive, se defiende, a golpe de verso. Versos con los que también tengo que lidiar para que, efectivamente, griten lo que yo grito, y no lo que dirían en boca de otros. Y cuando eso ocurre, cuando someto a la rima, el verso tiene la medida de mis hechuras, las palabras desfilan al son de mi canto, en mi orden y con mi uniforme, y los erizos de piel corren por los espacios en blanco, siento que verdaderamente me he salvado la vida... una vez más. Así, que me quedo con esta cita.

Seguía buceando en el acervo de prendas y me pareció que no me había prestado la más mínima atención cuando dejó oír su voz:

- Me refería a las camisas.

domingo, 15 de febrero de 2009

SIN TI, SIN MÍ

“¿qué hace un casto en un motel?
¿qué hace un genio en un cuartel?”
Ricardo Arjona.

Cuando yo sólo sea un muerto
sobre el campo de batallas,
mis palabras lacerantes
saltaran por los aires
desde el fondo del océano,
como si el mundo expulsara
los infinitos naufragios
y cayeran como plagas
contra los muros de piedra
que tantas veces cruzaste.

Tu ciudad parecerá entonces
una maqueta posguerra.
Y sólo mis manos huidas
tendrán suficiente pericia
para levantarla de nuevo,
ponerte al frente del gobierno
y llamarla con tu nombre.
Y sólo tus ojos vencidos
tendrán la fuerza necesaria
para hacerme volver redivivo
de entre los muertos.

martes, 3 de febrero de 2009

HAY QUE SER VALIENTE PARA QUERER A PIZARNIK

Aunque pocos lo saben, nació llamándose Flora, y claro está, en primavera.

Cuando uno descubre a Pizarnik piensa que, tal vez, venía de otro mundo. Cuando intentas adentrarte en sus letras piensas que ese otro mundo habitaba en ella. Y cuando bebes de su sangre entiendes que ella era un mundo. Un mundo que no se sostenía en el carbono ni en el agua.
Un mundo con su civilización propia y sus leyes (o no leyes), un mundo con su clima y su espacio, su viento y su mitología. Un mundo cuyo único alimento fue la poesía; cuya única tormenta fue la poesía; cuya única existencia fue la poesía. Un mundo que no se entiende totalmente desde este otro mundo. Un mundo con muchos siglos porque todo iba tan deprisa como el corazón de un colibrí. La noche y el día pareciera que tornaran cada dos minutos, amor y desamor cada cinco; cada cuarto de hora una guerra y cada veinte minutos un parto y así gira que te gira como una bicicleta panza arriba.

Hay que ser valiente para querer a Pizarnik. Su poema es un revólver. Tiene la intensidad y la tardanza del segundo que precede a la presión del gatillo; y la certeza y contundencia de un impacto de bala.

No sé si el Dios creador de todo lo que existe es el mismo del mundo Pizarnik, pero de ser así he de decir que su muerte es, sin lugar a dudas, uno de sus múltiples fracasos; no así su sufrimiento... que no fue en valde.

El 25 de septiembre, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, muere de una sobredosis intencional de Seconal.Escrito con tiza en el pizarrón de su cuarto de trabajo podía leerse: "criatura en plegaria/ rabia contra la niebla// escrito/ en / el/ crepúsculo// contra/ la / opacidad// no quiero ir/ nada más/ que hasta el fondo// oh vida/ oh lenguaje/ oh Isidoro// septiembre de 1972.

martes, 20 de enero de 2009

NO ME BUSQUES


Cuando enciendas tu G.P.S.
creo que debes saber
que yo no soy un número,
corona del postigo;
no soy un tramo de asfalto
con nombre de general;
no tengo código ni prefijo;
no soy de ningún lugar,
ni a un pueblo
perteneciente.

Y será mejor, estoy pensando,
que no me busques si quiera,
que yo te alcanzaré cuando guste;
porque mi guía
son el musgo
y las estrellas,
el viento que me susurra
y el agua que no tiene cauce.
Y con los ojos cerrados
llegaré a donde tú estés
en el último segundo.

miércoles, 7 de enero de 2009

CARTA LENTA



Disculpe que me atreva
a robarle un segundo.
No soy un raptor
ni un carterista,
no soy un delincuente
ni un banquero.
Creo que estoy más cerca
de la mendicidad
que de la sisa.
Disculpe, decía, que me atreva
a pedirle humildemente
que me dedique un minuto.
Lo que quiero ofrecerle
es algo totalmente gratuito.
No está sometido
a sorteo público o privado,
ni tiene ninguna condición
sine qua non.
Es sencillamente suyo
y por eso solicito,
y disculpe de nuevo,
una hora de su tiempo,
que adivino es de oro
como el de todos nosotros.
Sólo necesitaré que un día
deambule usted por mi espacio,
que de modesto clama
a quitarse la ropa
y a dialogar despacio,
y en sólo un mes, si me apura,
acabamos con este asunto.
Venga, que allí tengo un año
perdido de su memoria.
Y creo que va siendo hora
de devolverlo a su dueña.
Entendería, sin embargo,
una leve negativa,
sujeta de alguna forma
a posibles negociaciones.
Disculpe que me atreva
a robarle, decía,
una vida entera
y lo que venga después.